Pemex vuelve a la BMV para obtener liquidez y enfrentar vencimientos de deuda, tras el fracaso de los contratos mixtos y el deterioro de sus proyecciones financieras.
Petróleos Mexicanos (Pemex) busca retomar presencia en el mercado bursátil local tras varios años de ausencia. Analistas coinciden en que este regreso responde principalmente a las necesidades de liquidez de la empresa, luego del fracaso de los contratos mixtos, que terminó por descomponer sus proyecciones financieras.
Ramsés Pech, especialista en el sector energético, señaló que la colocación de deuda busca asegurar recursos para hacer frente a obligaciones próximas.
“Pemex necesita dinero, sobre todo para las deudas que están por vencer. Esta deuda que están colocando es para tener un flujo, en dado caso de que el gobierno no les pase los recursos”, explicó.
Añadió que, hacia 2027, se prevé que la Secretaría de Hacienda reduzca su participación directa en el respaldo financiero de la petrolera, lo que ha llevado a Pemex a tomar previsiones.
Pero contrario a lo que prometió Hacienda sobre que, a partir de 2027, Pemex se iba a financiar sola, directivos de la empresa informaron que los apoyos permanecerán al menos hasta 2029.
De acuerdo José Alberto Jiménez, gerente de Financiamientos e Inversiones de Pemex, las amortizaciones de P-Caps de 2028 y 2029 los cubrirá la Secretaría de Hacienda y la operación de monetización que hizo Pemex los cubrirá Pemex, pero la fuente de pago de esos recursos serán aportaciones del gobierno federal durante esos años.
El fracaso de los contratos mixtos
Desde otra óptica, Gonzalo Monroy, director general de la consultora GMEC, consideró que esta emisión debe entenderse en el contexto de los problemas estructurales del plan de fortalecimiento de la empresa.
De acuerdo con el analista, la estrategia de Pemex descansaba en gran medida en los llamados contratos mixtos, que se plantearon como el mecanismo para atraer inversión privada y complementar el presupuesto público.
La expectativa inicial, recordó Monroy, era que estos contratos generaran inversiones por alrededor de 5 mil millones de dólares, apoyadas en esquemas financieros y emisión de bonos. Sin embargo, el resultado fue muy inferior a lo previsto: de 21 contratos anunciados, sólo se firmaron cinco, y la inversión comprometida apenas alcanzó 50 millones de dólares.
Este desfase, explicó, descompuso las proyecciones financieras de Pemex y dejó a la empresa sin recursos suficientes para arrancar el año con un presupuesto sólido, lo que derivó en la necesidad de recurrir nuevamente a la emisión de deuda.
Monroy también apuntó que el diseño de los contratos mixtos limitó severamente el interés del sector privado, al imponer condiciones rígidas desde la ley, como la participación mínima de Pemex, restricciones en la recuperación de costos y esquemas fiscales que reducen de manera significativa la rentabilidad de los proyectos.
En este contexto, el regreso de Pemex a la BMV refleja tanto la presión financiera que enfrenta la empresa como la necesidad de ajustar su estrategia de financiamiento.
La colocación de bonos en pesos permitirá a la petrolera obtener recursos en el corto plazo, aunque especialistas advierten que, sin cambios estructurales en su modelo operativo y de inversión, la dependencia de la deuda seguirá siendo una constante en los próximos años.
“No resulta sorpresivo que Pemex vuelva al mercado bursátil en este momento, ni que continúe dependiendo del financiamiento, incluso a través de esquemas respaldados por el gobierno federal”, aseveró Monroy.
Busca 31,500 mdp
La empresa productiva del Estado presentó ante la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) una solicitud para listarse nuevamente en el mercado de deuda mediante una emisión de bonos por hasta 31 mil 500 millones de pesos.
De acuerdo con un documento difundido por la BMV, la petrolera planea realizar la colocación a través de tres certificados bursátiles, con plazos que van de cinco a 10 años. La operación forma parte de su estrategia financiera para obtener liquidez y atender compromisos de corto y mediano plazo.
Este movimiento marca un giro relevante, luego de que Pemex redujera de manera significativa su participación en el mercado local de deuda a partir de 2019–2020, cuando modificó su esquema de financiamiento y dejó de recurrir de forma recurrente a la emisión de certificados bursátiles en la BMV, una práctica común en años previos para refinanciar pasivos.





