El sector automotriz de Norteamérica pidió a Trump preservar el TMEC para evitar afectaciones en producción y cadenas de suministro.
Las principales organizaciones del sector automotriz en Estados Unidos pidieron a la administración del presidente Donald Trump preservar el actual esquema del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC), al considerar que el acuerdo es clave para sostener la competitividad de Norteamérica frente a Asia y Europa.
En una carta enviada al representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, siete agrupaciones del sector señalaron que mantener vigente el tratado permitirá que Estados Unidos continúe siendo “una base de producción competitiva a nivel mundial”, especialmente en un contexto de transformación tecnológica y fuerte competencia internacional.
El documento, difundido inicialmente por Reuters, fue respaldado por asociaciones que representan a fabricantes de vehículos, distribuidores y empresas de autopartes vinculadas a compañías como General Motors, Volkswagen, Tesla, Toyota y Hyundai, entre otras.
Alertan sobre riesgos de dividir el tratado
Las organizaciones advirtieron que fragmentar el T-MEC en acuerdos comerciales separados entre los tres países provocaría mayores costos y afectaciones administrativas.
Según el posicionamiento empresarial, una renegociación parcial “introduciría complejidad innecesaria”, además de generar regulaciones distintas que podrían debilitar las cadenas de suministro construidas durante más de tres décadas de integración regional.
El sector automotriz considera que el acuerdo comercial ha permitido mantener un sistema eficiente de producción compartida entre México, Canadá y Estados Unidos, especialmente en la fabricación de vehículos y autopartes.
Revisión y tensiones comerciales
La petición empresarial ocurre previo a la revisión sexenal del T-MEC, cuya fecha límite es el próximo 1 de julio. Además, México y Estados Unidos acordaron iniciar negociaciones bilaterales formales durante la semana del 25 de mayo en la Ciudad de México.
Tanto el gobierno mexicano como el canadiense ven esta revisión como una oportunidad para buscar alivio frente a los aranceles impulsados por Trump en 2025, los cuales han generado presión sobre la industria automotriz norteamericana.
El mandatario estadounidense impuso un arancel de 25% a las importaciones globales de vehículos bajo argumentos de seguridad nacional, utilizando el artículo 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962.
Posteriormente, Washington negoció tarifas diferenciadas con otras regiones: 15% para Japón, Corea del Sur y la Unión Europea, así como 10% para Reino Unido.
Industria teme pérdida de competitividad
Las automotrices advirtieron que las condiciones actuales generan una desventaja para México dentro de la región, ya que en algunos casos resulta más barato exportar vehículos desde Europa o Asia hacia Estados Unidos que hacerlo desde territorio mexicano.
El T-MEC establece que alrededor de 75% del contenido de un automóvil debe producirse dentro de Norteamérica para acceder a beneficios comerciales.
Un grupo que representa a los tres fabricantes de Detroit aseguró previamente que el acuerdo comercial genera “ahorros anuales de decenas de miles de millones de dólares”, gracias a la integración de las cadenas de producción y logística.
La industria considera que cualquier modificación abrupta al tratado podría afectar inversiones, empleo y producción en los tres países.








