México atrae inversión en data centers por el T-MEC y el nearshoring, pero enfrenta frenos clave: energía cara, estrés hídrico y riesgos regulatorios.
México figura entre los países donde la inversión en data centers comienza a acelerarse por su relevancia dentro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y por la reconfiguración de las cadenas de suministro de la región, sin embargo, enfrenta retos que están frenando su desarrollo.
De acuerdo con un análisis realizado por S&P Global, el país combina ventajas como su cercanía con Estados Unidos y su papel dentro del comercio regional, factores que lo colocan como un destino atractivo para la instalación de infraestructura digital, pero el crecimiento del sector no está exento de riesgos operativos y sociales.
Infraestructura bajo presión
Uno de los principales desafíos para la expansión de los centros de datos es la presión creciente sobre la infraestructura energética y el uso de agua. El aumento en la demanda eléctrica y de recursos hídricos intensifica las restricciones existentes, particularmente en regiones que ya enfrentan estrés hídrico.
De acuerdo con Guillermo Perezbolde, director de la Agencia Mente Digital, una de las grandes desventajas que tiene México es que el costo de la producción de energía no es competitivo, lo que hace que su desarrollo tenga un importante rezago, y utilice tecnología de otros lados, además; ante la falta de infraestructura desarrolladores buscan otros destinos.
“A nivel de infraestructura hace falta mucha inversión, los desarrolladores están optando por data centers en Estados Unidos o en Asia en donde el costo de operación es muy bajo, y en esas condiciones es difícil que compitamos”, precisó Perezbolde.
S&P advierte que en zonas como Querétaro, donde la sequía ha sido un factor recurrente, el desarrollo de nuevos proyectos de data centers podría elevar el riesgo de conflictos legales y protestas sociales, en la medida en que la población y las autoridades cuestionen el impacto de estas inversiones sobre los recursos locales.
Un entorno más complejo en 2026
De acuerdo con la calificadora, el avance de los data centers ocurre en paralelo a un entorno comercial más exigente. La revisión del T-MEC prevista para mediados de 2026 se perfila como el principal acontecimiento regional, con un escenario base que apunta a reglas de origen más estrictas, mayor coordinación arancelaria frente a terceros países y una expansión de los mecanismos de revisión de inversiones por razones de seguridad nacional.
Este contexto podría influir directamente en las decisiones de inversión en infraestructura digital, al elevar los requisitos regulatorios y aumentar la cautela de los inversionistas.
A nivel regional, S&P advierte que México podría enfrentar un crecimiento más débil frente a otros países, con mercados laborales ajustados que incrementan los riesgos inflacionarios. A ello se suma un entorno de política monetaria restrictiva, que encarece el refinanciamiento y eleva el riesgo de deterioro de activos bancarios, factores que también inciden en proyectos intensivos en capital como los data centers.
Una conversación amplia
La revisión del T-MEC no se limitará al comercio. También incluirá temas como cadenas de suministro, inversión, crédito, seguridad y capacidad de infraestructura, particularmente en energía y agua, elementos clave para que México pueda atraer inversiones.
En este sentido, Gabriela Siller, directora de análisis económico de Banco Base, indicó que el desafío para el país será equilibrar la atracción de inversión privada y los incentivos al sector con una planeación de infraestructura que permita sostener el crecimiento digital sin detonar conflictos sociales ni cuellos de botella operativos.





