La CNE transfirió a Pemex y CFE los permisos de hidrocarburos de sus subsidiarias extintas, consolidando la operación bajo las matrices y formalizando el nuevo modelo de empresa pública.
La Comisión Nacional de Energía (CNE) aprobó el acuerdo CT/1.SE/1-2026, mediante el cual Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) asumirán formalmente los permisos del sector hidrocarburos que estaban a nombre de sus empresas productivas subsidiarias ya extintas. Se trata de un paso operativo clave dentro del nuevo modelo de “empresa pública del Estado” que impulsa la administración federal tras la reforma energética de 2025, que reconfiguró la arquitectura institucional del sector.
Con este acuerdo, la CNE reconoce que todos los derechos y obligaciones asociados a los permisos —incluyendo transporte, almacenamiento, distribución y, en algunos casos, comercialización de petrolíferos y gas— se trasladan directamente a las matrices CFE y Pemex. En la práctica, esto implica la consolidación de la operación técnica, regulatoria y financiera bajo un solo RFC por empresa, dejando atrás la estructura fragmentada que se creó tras la reforma de 2013 con filiales como Pemex Exploración y Producción, Pemex Transformación Industrial o CFE Generación.
El gobierno ha argumentado que la fragmentación en múltiples subsidiarias debilitó la capacidad de coordinación y aumentó la carga administrativa, mientras que el modelo integrado busca centralizar la toma de decisiones, reducir la burocracia y facilitar la planeación de largo plazo. Con la nueva Ley de la Empresa Pública del Estado y la creación de la CNE —que sustituyó atribuciones de la CRE y otros reguladores— la supervisión de estos permisos y su cumplimiento regulatorio recae en un solo órgano técnico sectorizado a la Secretaría de Energía.
El acuerdo CT/1.SE/1-2026 también tiene implicaciones para los procesos de autorización, modificación y eventual terminación de permisos. A partir de ahora, las gestiones regulatorias deberán tramitarse directamente a nombre de Pemex o CFE, lo que simplifica la interlocución con la autoridad, pero también concentra en las matrices la responsabilidad por temas de seguridad industrial, continuidad del servicio, reporte de información y cumplimiento tarifario o de precios regulados.
En el contexto de mayores presiones fiscales y escrutinio sobre el desempeño financiero de ambas empresas, la reasignación de permisos se convierte en un elemento central para entender cómo operará la nueva integración vertical, tanto en hidrocarburos como en electricidad. Para los usuarios y el mercado, el cambio es principalmente jurídico-administrativo: los activos y las operaciones siguen siendo los mismos, pero ahora respaldados directamente por las empresas matrices del Estado.








