Pemex promedia en 2025 sus menores exportaciones de crudo en décadas, en medio de baja producción, mayor refinación interna y un rescate financiero de 50 mil millones de dólares.
Petróleos Mexicanos (Pemex) se perfila a cerrar 2025 con el nivel más bajo de exportaciones de crudo en décadas, en línea con la política oficial de reducir los envíos al exterior para privilegiar el procesamiento interno en el Sistema Nacional de Refinación. De acuerdo con los datos más recientes de la empresa, al mes de noviembre las exportaciones promedian alrededor de 600 mil barriles diarios, muy por debajo del millón de barriles que México exportaba de forma habitual a inicios de los años 2010 y lejos de los más de 1.3 millones de barriles diarios que llegó a enviar en promedio en 2018.
En su medición mensual, Pemex reportó una disminución de los embarques principalmente hacia Europa, parcialmente compensada por un ligero aumento en los envíos a América y al Lejano Oriente. Por calidad de crudo, se redujeron las exportaciones de petróleo superligero Olmeca y del pesado Maya hacia el mercado europeo, tradicionalmente relevante para la mezcla mexicana. Esta recomposición geográfica se da en un contexto global de mayores restricciones ambientales, cambios en los patrones de refinación y una creciente competencia de otros productores en el Atlántico.
Al mismo tiempo, la petrolera promedia en 2025 una producción anual de 1.64 millones de barriles diarios, el nivel más bajo en alrededor de cuatro décadas y equivalente a una reducción cercana al 7% frente a los niveles de años recientes, según estadísticas oficiales. Este volumen contrasta con las metas originalmente planteadas por administraciones anteriores, que llegaron a proyectar hasta 2.4 millones de barriles diarios de extracción hacia el cierre de sexenio.
La caída en la plataforma de producción y la estrategia de enviar más crudo a las refinerías del país –incluida la nueva refinería Olmeca en Dos Bocas y la mayor utilización de las plantas existentes– han reducido el saldo exportable y, con ello, los ingresos petroleros por venta de crudo al exterior. En paralelo, la empresa enfrenta una deuda financiera superior a los 100 mil millones de dólares y un peso creciente del gasto en intereses, lo que obligó al gobierno federal a instrumentar un paquete de rescate estimado en 50 mil millones de dólares, basado en notas precapitalizadas, recompras de bonos, un fondo de inversión, ajustes fiscales y la reactivación de asociaciones con privados mediante contratos mixtos.
El objetivo declarado de la administración federal es que, a partir de 2027, Pemex pueda cubrir sus obligaciones financieras sin apoyos directos del erario, combinando una plataforma de producción estabilizada, mayor procesamiento de crudo en el país y una carga fiscal reducida.








