Pemex registró en noviembre una nueva caída en su producción de hidrocarburos líquidos, tanto sola como con socios, acumulando un retroceso de 7.8% en el año.
En noviembre de 2025, Petróleos Mexicanos (Pemex) volvió a registrar una disminución en su producción de hidrocarburos líquidos, confirmando la tendencia a la baja observada a lo largo del año. De acuerdo con las estadísticas oficiales de la empresa, la producción sin considerar a sus socios privados promedió 1 millón 624 mil barriles diarios, por debajo de los 1 millón 656 mil barriles diarios reportados en noviembre de 2024, lo que representa una caída de 1.9 por ciento en la comparación anual.
Cuando se incorpora la aportación de sus socios comerciales, la producción promedio de hidrocarburos líquidos en el onceavo mes del año se ubicó en 1 millón 641 mil barriles diarios, frente a 1 millón 673 mil barriles diarios en noviembre del año previo. También en este caso, la reducción es de 1.9 por ciento anual, pese a la participación de contratos privados en los volúmenes totales.
En el acumulado de enero a noviembre, las cifras muestran un deterioro más pronunciado. Por sí sola, Pemex promedia 1 millón 616 mil barriles diarios de hidrocarburos líquidos, lo que implica una reducción de 7.8 por ciento respecto al mismo periodo de 2024, cuando el promedio había sido de 1 millón 754 mil barriles diarios. Esta disminución se observa aun considerando la estrategia de recuperación de producción en campos prioritarios y la incorporación de nueva infraestructura en algunas regiones productoras.
Al sumar la producción asociada a socios privados, el promedio de enero a noviembre llega a 1 millón 633 mil barriles diarios, igualmente 7.8 por ciento por debajo del volumen registrado en el mismo lapso de 2024, cuando se alcanzaron 1 millón 772 mil barriles diarios. Las cifras confirman que, aun con la participación adicional de contratos con privados, el total nacional de hidrocarburos líquidos no ha logrado revertir la tendencia descendente.
Estos datos se inscriben en un contexto en el que la producción de Pemex es un indicador clave para las metas oficiales de autosuficiencia y para los compromisos de exportación y suministro al Sistema Nacional de Refinación. La brecha entre los objetivos planteados por la administración federal y los niveles efectivos de producción sigue siendo un punto central de análisis para el mercado energético, los analistas y los acreedores de la empresa productiva del Estado.








