El apoyo a Pemex supera 130 mil mdd entre AMLO y Sheinbaum; inversionistas elevan el costo de prestar a México.
La que durante décadas fue considerada la “gallina de los huevos de oro” de México se ha convertido en uno de los principales focos de presión para las finanzas públicas. Los problemas de Pemex han afectado las finanzas públicas del país, debido al costo que representa para el gobierno federal mantener a flote a la petrolera.
Un análisis de Bloomberg advierte que los operadores del mercado de bonos han comenzado a exigir a México mayores rendimientos, en momentos en que el país se encuentra apenas un escalón por encima del llamado grado especulativo o “bono basura” en la escala de Moody’s.
Bloomberg calcula que los apoyos destinados a Pemex durante los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum superan los 130,000 millones de dólares.
Durante décadas, Pemex fue una de las principales fuentes de ingresos públicos. Ahora, es el gobierno el que destina recursos para apuntalar las finanzas de la petrolera.
La administración de Claudia Sheinbaum ha gestionado medidas de apoyo por más de 50,000 millones de dólares, mientras que durante el sexenio de López Obrador los recursos destinados a la compañía rondaron los 80,000 millones.
El problema no es solamente cuánto dinero recibe Pemex, sino qué ocurre con las finanzas del gobierno cuando absorbe parte de sus presiones.
S&P Global advirtió en junio que el apoyo fiscal sustancial y continuo a Pemex y CFE podría aumentar la rigidez fiscal de México. La calificadora cambió entonces la perspectiva de la nota soberana de estable a negativa.
México conserva el grado de inversión, pero bajo presión
México no ha perdido el grado de inversión, pero enfrenta presión. Moody’s redujo en mayo la calificación soberana a Baa3, que corresponde al último escalón antes del grado especulativo. Bloomberg sostiene, sin embargo, que los operadores ya demandan mayores rendimientos para financiar al gobierno mexicano.
Mientras el respaldo gubernamental reduce los temores sobre un eventual incumplimiento de Pemex, también traslada parte del riesgo hacia las cuentas soberanas.
Arturo Porzecanski, investigador de American University citado por Bloomberg, describió la situación como una “relación parasitaria”: el respaldo del Estado ayuda a reducir la percepción de riesgo de la petrolera, pero incrementa las presiones que enfrentan las finanzas públicas.
Pemex produce menos
La producción se encuentra alrededor de 1.6 millones de barriles diarios, uno de sus niveles más bajos en décadas. A esto se suman vencimientos financieros, adeudos con proveedores y la necesidad de inversiones para mantener y elevar la producción.
En febrero de 2026, Pemex regresó al mercado financiero con una colocación por 31,500 millones de pesos, destinada al pago de pasivos con vencimiento este año.
La petrolera, no obstante, defiende que la estrategia gubernamental está dando resultados. De acuerdo con su respuesta a Bloomberg, su deuda se ha reducido casi 27% respecto de su máximo de 2018, mientras sus flujos de efectivo y márgenes han mejorado.
El objetivo oficial es que Pemex pueda sostener sus obligaciones financieras por sí misma a partir de 2027.
Sheinbaum cuestiona a las calificadoras
La presidenta Claudia Sheinbaum ha rechazado las evaluaciones negativas sobre la economía mexicana y cuestionado los criterios empleados por las agencias calificadoras.
Tras la rebaja de Moody’s, la mandataria afirmó que sus indicadores estaban “muy desactualizados, anclados en la era neoliberal”, y puso sobre la mesa la inversión extranjera y el superávit comercial como señales de fortaleza económica.
Pemex también sostiene que los inversionistas siguen considerando a México como un emisor con grado de inversión y que el país conserva fortalezas estructurales.










