El país registró 53,430 vehículos electrificados vendidos durante el primer semestre del año; la infraestructura de recarga también creció 55.2 por ciento.
El avance de la electromovilidad en México abre una conversación sobre la capacidad tecnológica del país para desarrollar soluciones propias. Motores eléctricos, baterías, sistemas de gestión de energía y trenes motrices son algunos de los componentes que determinarán qué tan profunda puede ser la transición hacia un transporte público eléctrico.
Para Roberto Gottfried, director general de MegaFlux, el crecimiento de la electromovilidad representa una oportunidad que va más allá de sustituir vehículos de combustión por eléctricos: implica desarrollar tecnología, infraestructura, capacidades industriales y cadenas de suministro que permitan que México participe activamente en esta transformación.
¿Cuántos vehículos se vendieron en México durante 2026?
Durante el primer semestre de 2026 se comercializaron 53 mil 430 vehículos eléctricos, híbridos conectables y de rango extendido en el país, lo que representa un crecimiento de 22% respecto al mismo periodo de 2025, de acuerdo con datos del Barómetro de Electromovilidad durante el primer semestre de 2026, publicado por la Electro Movilidad Asociación (EMA).
El mismo reporte señala que la infraestructura de recarga alcanzó 60 mil 934 posiciones al cierre de junio de 2026, un crecimiento de 55.2% frente al mismo periodo del año anterior.

Transporte público eléctrico en México, el reto de transición
Esta brecha entre la venta de vehículos eléctricos y el desarrollo de infraestructura para recarga, es un claro ejemplo del reto de la transición en México.
Ante este panorama, Chetumal, Quintana Roo, dio el primer paso para la incorporación de tecnología mexicana para el transporte eléctrico representa un cambio significativo para una ciudad en proceso de construir y modernizar su sistema de movilidad.
El caso muestra cómo la electromovilidad puede convertirse en una herramienta para desarrollar nuevas capacidades locales y, al mismo tiempo, generar una cadena de valor alrededor de tecnología desarrollada en México: desde la ingeniería y fabricación de los vehículos hasta el empleo especializado que requiere su operación y mantenimiento.
Para Gottfried, el reto está en que estos proyectos no sean casos aislados, sino parte de una evolución más amplia de la industria nacional.
En este contexto, el siguiente desafío para México será pasar del crecimiento en la adopción de vehículos electrificados a la consolidación de sistemas de transporte eléctrico, particularmente en el ámbito público y comercial, donde la tecnología puede tener un impacto directo en la movilidad cotidiana de las ciudades.











