El gremio de agentes aduanales anuncia cero tolerancia ante actos ilegales en medio de señalamientos por huachicol fiscal.
En medio de los señalamientos relacionados con el llamado huachicol fiscal, la Confederación de Asociaciones de Agentes Aduanales de la República Mexicana (CAAAREM) lanzó una advertencia a sus propios integrantes: habrá respaldo para quienes trabajen dentro de la ley, pero no se defenderán operaciones o conductas ilícitas.
El organismo gremial estableció una postura de cero tolerancia frente a cualquier conducta que vulnere la legislación mexicana o ponga en riesgo la seguridad y soberanía del país.
El pronunciamiento cobra relevancia ante la atención que han recibido las operaciones de comercio exterior vinculadas con combustibles y los señalamientos sobre posibles irregularidades en el sistema aduanero.
CAAAREM: respaldo sí, pero sólo dentro de la ley
El presidente de CAAAREM, José Ignacio Zaragoza Ambrosi, sostuvo que una de las principales funciones de la Confederación es defender a los agentes aduanales, aunque marcó un límite para ese respaldo.
“La defensa del Agente Aduanal es y seguirá siendo una de las razones fundamentales de nuestra Confederación. Quien trabaja con honestidad, cumple con la ley y actúa con responsabilidad tendrá siempre el respaldo de su organización gremial”, afirmó Zaragoza Ambrosi.
“CAAAREM no defenderá a quien haga un uso deshonesto de la patente que el Estado mexicano le ha otorgado, ni a quien, mediante malas prácticas o malos manejos, ponga en riesgo la legalidad, la seguridad o la soberanía nacional”.
El mensaje busca establecer una separación entre la representación gremial de quienes cumplen con la legislación y la eventual responsabilidad individual de quienes incurran en irregularidades.
Huachicol fiscal pone las aduanas bajo la lupa
La posición de CAAAREM se presenta en un contexto en el que el denominado huachicol fiscal ha colocado nuevamente bajo escrutinio las operaciones relacionadas con el ingreso de combustibles al país y el funcionamiento de las aduanas.
Para la Confederación, la respuesta pasa también por fortalecer sus mecanismos internos.
El organismo señaló que sus nuevos estatutos refuerzan la autorregulación, responsabilidad gremial y buenas prácticas, con el objetivo de establecer reglas claras para quienes forman parte del sector.
Esta posición coincide con antecedentes públicos de la propia Confederación. En junio de 2025, CAAAREM informó que representantes del organismo habían acordado dar continuidad a un proyecto de autorregulación como parte de su compromiso con las mejores prácticas aduaneras y el combate a la corrupción.
Además, la política anticorrupción publicada por la organización contempla controles financieros y no financieros, mecanismos de denuncia y medidas ante posibles incumplimientos.
Patente aduanal implica responsabilidad
CAAAREM enfatizó que defender al agente aduanal no significa defender conductas indebidas.
La Confederación sostiene que recibir una patente del Estado mexicano implica responsabilidades y que su utilización debe mantenerse dentro del marco jurídico, bajo principios de integridad y profesionalismo.
La legislación aduanera establece, además, responsabilidades relacionadas con la participación de agentes y agencias aduanales en las operaciones en las que intervienen.
El gremio también puso sobre la mesa otro punto: evitar que las investigaciones o acusaciones deriven en señalamientos generalizados contra toda la profesión.
CAAAREM pidió que cualquier responsabilidad sea determinada de manera individual y con estricto apego a la ley, con el objetivo de no afectar a agentes que cumplen diariamente con sus obligaciones.
CAAAREM busca blindar al gremio
La organización ha hecho de la autorregulación uno de sus ejes públicos. Antes de que Zaragoza Ambrosi asumiera la presidencia para el periodo 2025-2028, CAAAREM ya planteaba fortalecer las mejores prácticas y el combate a la corrupción.
Ahora, frente a la discusión por el huachicol fiscal, el organismo endurece el mensaje.
La Confederación asegura que seguirá representando y defendiendo a sus integrantes, pero establece una frontera: el respaldo gremial termina donde comienzan las conductas ilícitas.










