Tres consejeros de Cox dejan la matriz para incorporarse a la filial mexicana que concentra los activos adquiridos a Iberdrola.
La multimillonaria adquisición de Iberdrola México comienza a reflejarse no sólo en el tamaño de los activos de Cox, sino también en su estructura de gobierno corporativo.
Cox Infrastructure Group reorganizó su consejo de administración tras la integración de los negocios que adquirió a Iberdrola en México, una operación que fue cerrada en abril de 2026 y que convirtió al país en uno de los mercados estratégicos para el grupo.
Arturo Saval Pérez, Luis Arizaga Zárate y Juan Ignacio Casanueva Pérez presentaron su renuncia voluntaria como consejeros independientes de la matriz y pasarán al consejo de administración de Cox de México.
La explicación de la compañía es operativa: las nuevas responsabilidades en México requieren una dedicación que resulta incompatible con permanecer simultáneamente en los consejos de ambas sociedades.
Tres consejeros ponen el foco en México
Los cambios también alcanzan a las comisiones internas del grupo. Arturo Saval Pérez deja la Comisión de Nombramientos y Retribuciones, mientras que Luis Arizaga Zárate sale de la Comisión de Auditoría, de acuerdo con la información comunicada por la compañía.
Después de estas renuncias, el consejo de administración de Cox queda integrado por 10 miembros.
La empresa agradeció la dedicación y contribución de los tres ejecutivos durante su paso por el órgano de administración. Su salida, sin embargo, no implica que abandonen el grupo: los tres trasladan su actividad hacia el negocio mexicano.
Una operación de 4,000 millones de dólares
El movimiento tiene como antecedente inmediato una de las mayores operaciones empresariales recientes del sector energético mexicano.
El 24 de abril de 2026, Cox anunció el cierre de la adquisición del 100% de Iberdrola México por 4,000 millones de dólares, una vez cumplidas las condiciones y autorizaciones necesarias para concretar la transacción.
Con la compra, Cox incorporó una plataforma con más de 2,600 MW de capacidad instalada operativa y una cartera de aproximadamente 12,000 MW de proyectos de generación en diferentes fases de desarrollo.
La operación también incorporó a la compañía la mayor suministradora privada de energía del país, de acuerdo con Cox, con una participación superior al 25% del mercado, alrededor de 20 TWh de comercialización y más de 500 grandes clientes.
La plataforma adquirida contaba además con más de 800 profesionales, según la información difundida por el grupo al anunciar el cierre de la transacción.
Cox refuerza su apuesta por México
El tamaño de la compra explica la relevancia que México adquirió dentro de la estructura de Cox.
Cuando se anunció inicialmente el acuerdo, en julio de 2025, la Secretaría de Energía (Sener) destacó el interés de la compañía por incrementar su presencia en el país. Entonces, la dependencia federal señaló que los activos involucraban 15 centrales eléctricas en operación, con una capacidad instalada superior a 2,600 MW.
Cox, por su parte, ha señalado que México constituye uno de los pilares de su plan estratégico 2026-2028 y que la incorporación de Iberdrola México fortalece su modelo integrado de generación y comercialización de energía.
La operación también elevó de manera significativa la escala financiera del grupo. Cox calcula que, en términos proforma, la empresa habría alcanzado en 2025 unos 2,551 millones de euros en ingresos y 786 millones de euros de EBITDA al incorporar el negocio adquirido.
La reorganización del consejo representa así una nueva etapa de la integración: después de cerrar la multimillonaria compra, Cox comienza a concentrar directivos y estructura corporativa alrededor de su nueva plataforma mexicana.










