El auge del nearshoring y el comercio exterior exhibe los rezagos en las aduanas mexicanas, con demoras e infraestructura insuficiente.
El crecimiento del comercio exterior y la llegada de nuevas inversiones vinculadas al nearshoring comienzan a exhibir las limitaciones operativas y de infraestructura de las aduanas mexicanas.
Especialistas del sector advierten que el sistema actual enfrenta retrasos, saturación logística y rezagos tecnológicos que amenazan con convertirse en un obstáculo para la competitividad del país, frente al incremento de exportaciones y cadenas de suministro asociadas al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
De acuerdo con Juan Manuel Loaeza, especialista en comercio exterior de Holland & Knight, la reforma a la Ley Aduanera impulsada por el gobierno federal busca fortalecer la seguridad, mejorar la recaudación y agilizar operaciones; sin embargo, empresarios del sector consideran que los problemas van más allá de la fiscalización y abarcan todo el ecosistema logístico nacional.
Al respecto, Alfonso Rojas, vicepresidente del Comité de Aduanas del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (COMCE), comenta que la falta de infraestructura y la burocracia han convertido diversos puntos de entrada y salida del país en un “estacionamiento muy caro para el sector privado”.
Un ejemplo de esta situación es el Puerto de Manzanillo, donde actualmente existen demoras de hasta seis o siete días únicamente para trasladar mercancías hacia aduanas interiores.
“Esta situación se vive en las aduanas, pero también es algo que puede pasar en cualquier punto de entrada del país: en aeropuertos, en fronteras y en otros puertos marítimos”, indica Loaeza.
El especialista alertó que, con la infraestructura actual, será complicado sostener el crecimiento comercial proyectado para los próximos años.
Aduanas con menor flujo siguen rezagadas
Loaeza explica que, aunque México ha avanzado en la modernización aduanera, aún existen cruces con menor flujo comercial que mantienen rezagos importantes en instalaciones, capacidad operativa y procesos tecnológicos.
Si bien ha habido una mejora en las aduanas mexicanas que se ve reflejada en la recaudación, muchas de ellas todavía presentan rezagos. De acuerdo con el especialista, estos puntos representan una oportunidad estratégica para fortalecer la competitividad logística nacional.
Las mayores mejoras operativas se concentran actualmente en cruces estratégicos del norte del país, particularmente en Tijuana, Mexicali, Nogales, Ciudad Juárez y Nuevo Laredo. Estas aduanas concentran buena parte del intercambio comercial con Estados Unidos y procesan diariamente miles de operaciones vinculadas al sector manufacturero y exportador. En particular, la Aduana Fronteriza de Ciudad Juárez se mantiene como uno de los principales motores de recaudación y actividad logística del país.
Para el representante del COMCE, la transformación digital y la modernización operativa serán fundamentales para mantener la competitividad de México en el comercio global, sobre todo porque se enfrentan retos en materia de ciberseguridad, automatización aduanera y el impacto de aranceles estadounidenses sobre las cadenas de suministro.
El consenso dentro del sector apunta a que mejorar la eficiencia logística será clave para sostener el crecimiento exportador y aprovechar plenamente las oportunidades derivadas del nearshoring.
México y EU estrechan colaboración
En medio de estas presiones logísticas, y debido al importante intercambio comercial entre ambos países, las autoridades de México y Estados Unidos han puesto el ojo en el tema, por lo que recientemente sostuvieron una reunión del Grupo Binacional sobre Puentes y Cruces Internacionales en Washington, D.C.
Durante el encuentro, ambos gobiernos revisaron proyectos de infraestructura y acordaron fortalecer la coordinación técnica y operativa en la frontera para mejorar el flujo de mercancías y personas.
Al igual que los empresarios y los especialistas, las autoridades de ambos países reconocen la necesidad de modernizar procesos y reforzar la seguridad en cruces internacionales ante el incremento del comercio regional.








