El nearshoring concentra inversiones en el norte y Bajío, donde parques industriales y corredores logísticos impulsan la nueva manufactura mexicana.
El mapa industrial de México sigue ganando terreno de la mano del nearshoring. La relocalización de empresas globales mantiene la marcha en el norte y el Bajío, impulsando la expansión de parques industriales y corredores logísticos. De acuerdo con la Asociación Mexicana de Parques Industriales Privados (AMPIP) y el Think Lab SaVer, este fenómeno ha consolidado a las regiones que ya contaban con un ADN exportador, infraestructura clave y conectividad directa con Estados Unidos.
De hecho, entidades como Querétaro, Guanajuato, Jalisco, Nuevo León, Coahuila y Chihuahua se han convertido en los principales receptores de nuevas inversiones industriales.
El corredor industrial que conecta a Guadalajara, el Bajío y el norte del país no ha dejado de crecer desde la firma del TLCAN en 1994. Hoy, bajo el cobijo de la relocalización, este desarrollo es calificado como “excepcional” por Claudia Esteves, directora general de la AMPIP, quien señala que ciudades como Monterrey, Torreón, Celaya y León ya no solo son centros de producción, sino polos clave para la manufactura avanzada, la logística y el comercio exterior.
Héctor Magaña, coordinador del Centro de Investigación en Economía y Negocios (CIEN) del Tec de Monterrey, destaca que el crecimiento de parques industriales refleja la aceleración del nearshoring y el interés de empresas globales por instalar operaciones cerca del mercado estadounidense.
“La expansión de parques industriales ha permitido fortalecer cadenas de suministro integradas, atraer nuevas empresas y generar economías de escala en sectores estratégicos como automotriz, logística, dispositivos médicos y tecnología”, asegura Magaña.
En el mapa de la innovación y la manufactura, Querétaro se consolida como un jugador clave. De acuerdo con el director de finanzas públicas en SaVer, Luis Pérez Lezama, el crecimiento de esta entidad ha impulsado el desarrollo del corredor industrial regional, con efectos en ciudades del Bajío como Salamanca, León y Celaya
Según el especialista, este modelo ha permitido construir corredores industriales articulados donde convergen infraestructura, parques industriales, proveeduría y cadenas de exportación, todo ello con un fuerte enfoque tecnológico. Es justamente en esa frontera de innovación donde México tiene su mayor oportunidad de negocio. Al respecto, Diego López, economista senior de BBVA México, destaca que “como socio estratégico de Estados Unidos y nodo relevante en la manufactura electrónica, el país podría beneficiarse enormemente de la relocalización de capacidades productivas (nearshoring) asociadas a la IA”.
Automotriz mantiene la delantera
Datos de la consultoría Integralia muestran que México ha captado este 2026, 13 anuncios de inversión por mil 720 millones de dólares, de los cuales el sector automotriz concentra el 60% de esos proyectos, seguido por el inmobiliario industrial y el portuario.
El ritmo de ejecución también se aceleró: al cierre de febrero se registraron 12 inauguraciones de proyectos por cuatro mil 499 millones de dólares, una cifra casi 2.5 veces mayor que la reportada en el mismo periodo del año pasado.
Entre los proyectos destacados se encuentra la expansión de Volvo Group en Nuevo León con una inversión de mil millones de dólares. A esto se suman los despliegues de Mercado Libre en infraestructura logística en el Estado de México y de Abbott Laboratories en Querétaro, a la par de expansiones en el sector manufacturero del norte del país por parte de empresas como LS Cable & System y Munters.
El sur del país mantiene los rezagos
Mientras el norte y el Bajío acaparan el desarrollo de parques industriales impulsado por la relocalización, el sur del país sigue al margen de este ecosistema. Héctor Magaña destaca que la carencia de infraestructura logística, la falta de complejos industriales y una conectividad limitada frenan la capacidad de la región sur para competir por la inversión extranjera directa.
Aun así, destaca que México mantiene una posición estratégica dentro de las cadenas globales de suministro gracias al T-MEC, su cercanía con Estados Unidos y el crecimiento sostenido de su infraestructura industrial.








