La construcción impulsó el mejor avance mensual de la actividad industrial en casi cuatro años, pero la manufactura continúa mostrando señales de debilidad.
La actividad industrial de México registró un importante repunte durante abril de 2026, impulsada principalmente por la construcción y una recuperación temporal de la manufactura, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
De acuerdo con el Indicador Mensual de la Actividad Industrial (IMAI), la industria creció 2.12% mensual en cifras ajustadas por estacionalidad, luego de haber retrocedido 0.51% en marzo.
El avance fue impulsado principalmente por la construcción, que registró un crecimiento mensual de 7.63%, su mejor desempeño desde agosto de 2020. A ello se sumó la manufactura, que aumentó 1.22%, alcanzando su mayor expansión mensual desde febrero de 2025.
Construcción lidera la recuperación
El sector de la construcción se convirtió en el principal motor del crecimiento industrial durante abril, aportando el mayor avance mensual entre todos los componentes de la actividad económica.
Por su parte, dentro de la manufactura destacaron los incrementos en la fabricación de muebles, colchones y persianas, que avanzó 6.04%; la industria química, con 2.66%; la producción de textiles, con 2.61%; el equipo de transporte, con 2.54%; y la fabricación de equipo de computación, con 2.35%.
Estos resultados permitieron compensar parcialmente las caídas observadas en sectores como impresión e industrias conexas, insumos textiles, industria de la madera, industrias metálicas básicas y productos derivados del petróleo.
El problema sigue siendo la manufactura
Pese al rebote mensual, la manufactura continúa mostrando señales de deterioro.
En comparación con abril de 2025, el sector registró una caída de 0.33%, acumulando ya diez meses consecutivos de contracciones anuales.
La situación resulta especialmente preocupante porque la manufactura representa cerca del 66% de toda la actividad industrial y aproximadamente el 20.5% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional.
Además, de los 21 subsectores manufactureros analizados, 18 reportaron retrocesos anuales durante abril.
Entre los más afectados destacan otras industrias manufactureras, con una caída de 9.40%; insumos textiles y acabado de textiles, con una baja de 8.45%; fabricación de equipo eléctrico y generación de energía, con una contracción de 7.71%; impresión e industrias conexas, con 7.20%; y la industria de la madera, que acumula 46 meses consecutivos de retrocesos.
Automotriz y tecnología en foco rojo
Los sectores más relevantes para las exportaciones mexicanas también enfrentan dificultades.
La fabricación de equipo de transporte, que incluye a la industria automotriz, cayó 0.48% anual y acumula 17 meses consecutivos de contracción.
Asimismo, la fabricación de equipo de computación registró una caída anual de 1.70%, encadenando tres meses de retrocesos.
Este dato resulta especialmente relevante debido a que los equipos de cómputo han sido uno de los principales motores del crecimiento exportador de México hacia Estados Unidos, impulsados por la expansión de centros de datos y la demanda relacionada con inteligencia artificial.
Especialistas advierten que parte del estancamiento podría explicarse porque la capacidad instalada en algunas plantas se encuentra cerca de su límite operativo, restringiendo nuevos incrementos de producción.
Aranceles e incertidumbre frenan la industria
En el acumulado de enero a abril, la actividad industrial registra una contracción de 0.20%, marcando el segundo año consecutivo con resultados negativos en el mismo periodo.
La manufactura acumula una caída de 1.40%, una de las más pronunciadas para un inicio de año desde crisis económicas como las de 1995, 2009 y 2020.
Entre los factores que continúan afectando al sector destacan los aranceles impuestos por Estados Unidos a industrias estratégicas como la automotriz y la siderúrgica, así como la debilidad de la inversión privada.
A ello se suma la incertidumbre sobre el futuro de la relación comercial entre México y Estados Unidos y una menor confianza empresarial, elementos que siguen limitando el dinamismo productivo del país.









