Moody’s advierte que la falta de agua ya limita el crecimiento industrial y la competitividad de México.
La escasez de agua no sólo es un problema ambiental, también es un reto económico e industrial, así lo advierte Moody’s Ratings en su informe “Gestión del agua – Global”, donde identifica que la confiabilidad del suministro hídrico será cada vez más determinante para la continuidad de las actividades productivas y el crecimiento económico.
De acuerdo con la agencia calificadora, para México este tema es relevante debido al peso que tienen sectores manufactureros, automotrices, metalúrgicos, alimentarios y tecnológicos en la economía nacional, muchos de ellos concentrados en regiones que enfrentan estrés hídrico creciente.
Moody´s advierte que los riesgos asociados al agua cobran especial relevancia cuando afectan industrias estratégicas con poca capacidad para operar bajo restricciones de suministro. En esos casos, la disponibilidad de agua puede impactar directamente la producción, las inversiones y las exportaciones.
Fragmentación y pérdidas de agua
El estudio señala que México enfrenta dificultades estructurales para gestionar el recurso hídrico. Según datos citados por la calificadora a partir de la OCDE, durante las últimas tres décadas se han otorgado alrededor de 360 mil concesiones de agua y las responsabilidades de administración están distribuidas entre múltiples niveles de gobierno y más de 2 mil 356 organismos municipales e intermunicipales encargados del servicio.
A ello se suma otro problema crítico: aproximadamente 46% del agua distribuida se pierde por fugas, infraestructura envejecida, tecnología obsoleta y mantenimiento insuficiente.
La agencia advierte que estas condiciones reducen la capacidad del país para responder a episodios de sequía y elevan los costos fiscales y operativos cuando se presentan crisis de suministro.
Monterrey, una advertencia para los centros industriales
El informe destaca la crisis hídrica que enfrentó Monterrey en 2022 como un ejemplo de los riesgos que puede generar una gestión insuficiente del agua en zonas altamente industrializadas.
Nuevo León es uno de los principales motores manufactureros y exportadores del país. Sin embargo, la sequía provocó una caída significativa en los niveles de almacenamiento de los embalses y obligó a las autoridades a imponer restricciones de consumo y acelerar proyectos de infraestructura.
Moody’s señala que la respuesta llegó cuando los niveles de agua ya se encontraban por debajo de los mínimos requeridos para garantizar el abastecimiento durante las temporadas de mayor demanda. Posteriormente se construyó el acueducto El Cuchillo II, una obra de 12 mil 240 millones de pesos que elevó la capacidad de suministro de mil 200 a 5 mil litros por segundo.
Para la calificadora, la experiencia de Monterrey demuestra que la escasez no depende únicamente de las condiciones climáticas, sino también de la capacidad institucional para asignar, administrar e invertir oportunamente en infraestructura hídrica.
Nearshoring y nuevas inversiones bajo presión
Mientras México busca consolidarse como uno de los principales destinos de inversión manufacturera vinculada al nearshoring, la agencia señala que industrias intensivas en agua, así como centros de datos impulsados por el crecimiento de la inteligencia artificial y la computación en la nube, están incrementando la presión sobre sistemas hídricos que ya enfrentan limitaciones.
Además, Moody’s recuerda que recientemente redujo la calificación soberana de México a Baa3, señalando que el crecimiento económico del país está limitado por debilidades estructurales, entre ellas los cuellos de botella relacionados con la disponibilidad de energía y agua.









