A principios de febrero, la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) anunció que trabajaría en colaboración con la FIFA 2026 para fortalecer y garantizar el funcionamiento óptimo de las redes móviles en instancias públicas y privadas durante el mundial.
Mientras México alista los preparativos para el Mundial de Futbol 2026, la atención pública suele concentrarse en estadios, aeropuertos y logística. Sin embargo, existe un factor menos visible, pero igualmente crítico para el éxito del torneo: la infraestructura de telecomunicaciones
La experiencia del aficionado ha evolucionado; hoy no basta con asistir al estadio, se trata de vivir el evento a través de múltiples pantallas.
“Los usuarios actuales son nativos digitales; el uso de dispositivos es parte de su vida diaria”, explica Pablo César Peña Cavazos, Director Comercial de Axtel. En este escenario, la conectividad trasciende su rol de complemento para convertirse en el eje del evento. “Las telecomunicaciones son la columna vertebral de la experiencia del usuario”, afirma en entrevista para Industry & Energy Magazine.
El reto no es menor, se estima que la llegada de millones de visitantes implicará una presión extraordinaria sobre las redes, tanto en consumo local como en transmisión internacional de contenidos hacia Estados Unidos y Canadá. Frente a ello, la capacidad técnica del ecosistema será determinante.
Desde la perspectiva del operador, la resiliencia no reside únicamente en la capacidad, sino en la solidez de su arquitectura. En el caso de Axtel, destaca que los proveedores de servicio garantizan la continuidad mediante múltiples cruces fronterizos, asegurando la conectividad ante cualquier interrupción del servicio.
A esta estrategia se suma un pilar fundamental: la fibra óptica. Para Peña Cavazos, esta tecnología es la base de la conectividad, encargada de soportar el grueso del tráfico, mientras que las redes móviles densifican su cobertura para atender a los usuarios finales en sitio.
“A nivel de conectividad, la base es la fibra óptica, eso es lo principal”, afirma.
Los estadios representarán el mayor desafío técnico, al concentrar miles de dispositivos conectados de forma simultánea. Para mitigar este riesgo, la infraestructura debe integrar múltiples capas de respaldo. Sin embargo, esta preparación trasciende la coyuntura del Mundial 2026: responde a una lógica de planificación permanente.
Dado que los encuentros se disputarán en sedes consolidadas como la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, el reto no radica en la creación de infraestructura desde cero, sino en la escalabilidad necesaria para absorber picos de demanda sin precedentes.
“El Mundial también actúa como catalizador, ya que es una infraestructura que se queda y da un plus a la experiencia de usuario posterior al evento”, concluye.
Actualmente, Axtel opera una red de más de 56 mil kilómetros de fibra óptica a nivel nacional, brindando conectividad a más de 260 mil negocios. Su infraestructura estratégica incluye cinco cruces fronterizos con una capacidad de 2.7 terabits de internet.
En el mercado local, la compañía atiende a más de 11 mil clientes en los sectores empresarial y público, con presencia en 24 entidades y cobertura en más de 900 parques industriales. Destaca además su penetración en el sector financiero, donde provee servicios al 80% de las empresas del Top 30 del sector financiero.
En este ecosistema, la CRT trabaja en coordinación con las autoridades de la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey para agilizar el despliegue de infraestructura junto a los operadores móviles.







