La Presidencia confirmó 66 proyectos de transmisión (22 en curso, 44 inician en 2026) y 6,000 MW de nueva generación. CFE licitó 240 MW para Los Cabos.
La ola de demanda eléctrica no espera, y CFE anunció un paquete que mezcla generación y, sobre todo, red. En un comunicado de Presidencia, el gobierno confirmó que en 2026 iniciará la construcción de proyectos por 6,000 MW, mientras que, en transmisión, se contempla un plan de 66 obras: 22 ya en curso y 44 por arrancar en 2026, con el objetivo explícito de elevar confiabilidad, sacar cuellos y sostener la meta de que el Estado mantenga 54% de la generación. En paralelo, CFE lanzó una licitación por US$272 millones para construir una central a gas de 240 MW en Los Cabos, BCS, donde los picos de verano y el aislamiento del resto del sistema convierten cada megawatt en un seguro para la red local.
El número grueso del paquete —$80 mil millones de pesos para reforzar transmisión y nueva capacidad, según cobertura económica— aterriza en propuestas concretas: lotes de líneas y subestaciones distribuidos por regiones industriales y turísticas, y centrales que reemplazan unidades ineficientes o agregan capacidad flexible. En BCS, la planta de 240 MW está diseñada para operar en un sistema aislado, con requerimientos de reserva giratoria y arranque en negro más exigentes que en el SIN. La licitación fijó plazos agresivos para que la capacidad esté lista antes del verano de 2026, cuando la demanda local se dispara.
El desafío central no es solo poner megawatts sobre la mesa, sino llevarlos a donde se necesitan. Por eso el énfasis en las 66 obras de transmisión. La Presidencia precisó que 22 ya están en ejecución y 44 arrancarán en 2026; México Business News y otros medios especializados subrayan que el éxito del PLADESE depende de ejecución puntual y de destrabar la inversión privada complementaria, dado que la inversión pública en el sector se ha erosionado en términos reales frente a las necesidades del sistema. La lectura para el Bajío, Noreste y Península es inequívoca: líneas y transformadores definen si proyectos industriales y data centers conectan a tiempo o se van a otra geografía.
La señal de BCS agrega un matiz interesante al discurso de energías limpias. En 2025 el gobierno también anunció una termosolar pionera para el estado, pero la ventana de entrega de capacidad firme para el verano obliga a CFE a apostar por una base térmica rápida de desplegar, a la que se le podrán acoplar renovables y almacenamiento conforme avance el plan 2025–2030. Si la 240 MW entra a tiempo y la red se refuerza, el sistema sudcaliforniano podría superar su ciclo de emergencias estivales y apagones en 2026. Si no, el costo de oportunidad para el turismo y la inversión seguirá creciendo.
De aquí a junio, el termómetro será doble: avance físico en líneas y subestaciones de los 66 proyectos y el cronograma de la central de Los Cabos. La meta política de 6,000 MW en construcción en 2026 lucirá creíble si la licitación se adjudica pronto, si los permisos fluyen y si CENACE y CFE coordinan interconexiones y servicios conexos (reserva, regulación de frecuencia). Para el ecosistema empresarial, 2026 abre ventanas de PPA, suministro calificado y BESS que pueden aplanar curvas de costo; la frontera está menos en los MWh y más en la logística de red. Por eso, el número que conviene seguir no es solo 6,000 o 66: son las fechas de energización y la capacidad liberada en nodos críticos.





