Pemex ajustó sus OSP/K-factors de Maya para diciembre. Señales mixtas para compradores en América, Europa y Asia; traders leen presiones de cracks y diferenciales.
Los precios oficiales de venta (OSP) de la mezcla Maya volvieron a moverse y dejaron nerviosos a varios compradores. La trading arm de Pemex comunicó cambios para diciembre en las fórmulas por región —Américas, Europa y Asia—, con ajustes en los K-factors que determinan el valor relativo de Maya frente a referencias. De acuerdo con despachos de agencia, Pemex recortó el K en ciertos destinos a niveles no vistos desde mayo, reacomodando diferenciales justo cuando los márgenes de refinación y la disponibilidad de crudos pesados compiten con un Brent presionado y una economía global con señales mixtas.
El documento de PMI con las constantes K de diciembre confirma los ajustes por grado y destino. Para Maya, el K para algunos mercados quedó en torno a –6.95 (vs. –6.65 en noviembre), con variaciones en Istmo, Olmeca y Zapoteco según plazas. La lectura del mercado es que estos cambios apuntan a defender participación en refinadores clave y a reflejar las condiciones del crack de residuales y fuel oil, además de la competencia con corrientes de Oriente Medio y pesados de Canadá. En el corto plazo, el ajuste incide en nominaciones y en la economía de refinerías del Golfo de EE. UU., Europa y Asia que dependen del slate pesado.
Para traders y refinerías, el foco operativo está en tres frentes. Primero, la calidad y estabilidad de la mezcla Maya, que históricamente compite con Arab Heavy y Cold Lake en cortes de gasóleos y residuales; cualquier desviación en acidez o metales ajusta el valor realizable del barril. Segundo, la logística: disponibilidad de afretes y programación en terminales mexicanas, que puede exprimir diferenciales en periodos de mayor ocupación. Tercero, el timing con paros de refinerías y turnarounds en EE. UU. y Europa, que reconfiguran la demanda puntual por pesados. Los cambios de diciembre llegan, además, cuando algunos indicadores anticipan un 1T-2026 con márgenes más estrechos para conversión profunda, lo que haría a los compradores más sensibles a centavos en K.
La decisión de Pemex también lanza una señal doméstica: al ajustar los OSP, la empresa busca optimizar flujo de caja mientras balancea compromisos de exportación con necesidades de su sistema nacional de refinación. En meses de altos envíos o limitaciones operativas, la elasticidad de la demanda externa permite reacomodar cargamentos y sostener ingresos. 2026 pondrá a prueba esa elasticidad si la oferta de pesados en el Atlántico se aprieta o si la demanda en Asia se enfría más de lo previsto.
Para los compradores, el consejo es pragmático: revisar fórmulas por plaza, recalibrar hedges y vigilar señales de inventarios de residuales y HSFO. Para los observadores del mercado, los OSP de diciembre son un recordatorio de que Maya sigue siendo un barómetro de equilibrio entre refino regional y la estrategia comercial de México.








