Belinda Quijano, directora general de Apollocom, analiza los principales obstáculos tecnológicos, regulatorios y geopolíticos de 2025 y explica cómo la innovación en automatización, ciberseguridad y telemetría puede impulsar a los sectores energético e industrial hacia un 2026 más competitivo.
En un entorno industrial marcado por tensiones geopolíticas, rezagos regulatorios y una demanda tecnológica cada vez más exigente, Apollocom se ha consolidado como aliado estratégico de las empresas energéticas e industriales en México. Su directora general, Belinda Quijano, conversó con Panorama Industrial sobre los desafíos de 2025 y las condiciones que, a su juicio, marcarán el rumbo de 2026.
Para Quijano, 2025 fue un año complejo: el cambio de administración federal puso proyectos en pausa y agudizó retrasos de pago en Pemex; el arranque del nuevo gobierno en Estados Unidos y los ajustes arancelarios encarecieron insumos; y la indefinición regulatoria frenó decisiones de inversión y proyectos de CAPEX.
Esto ocurre mientras México vive un momento de nearshoring y transición energética. El país solo podrá capitalizar esta ola de inversión si acelera la modernización de su infraestructura, en especial la eléctrica. “La demanda de todas estas inversiones va a requerir agua, pero sobre todo electricidad. El país ha tenido un rezago importante y va a tener que ponerse al día muy rápido”, advierte. A esta presión se suma una preocupación transversal: la seguridad física y digital, con riesgos de ciberseguridad cada vez más sofisticados.
Ante este panorama, Apollocom ha orientado su propuesta de valor a integrar soluciones con impacto directo en la operación sobre cuatro ejes: telemetría, seguridad, automatización y ciberseguridad. En telemetría, la empresa lleva datos en tiempo real desde instalaciones remotas hacia los centros de control, reduciendo riesgos y costos. En seguridad, ha incorporado cámaras y sistemas con inteligencia artificial integrada, que permiten pasar del monitoreo pasivo a la vigilancia inteligente y predictiva. En automatización, la adopción de gemelos digitales permite diseñar y probar procesos antes de llevarlos al piso de planta, con ahorros de tiempo y recursos. En ciberseguridad, el mayor reto está en el entorno de OT, donde conviven sistemas nuevos con plataformas de más de una década que no pueden reemplazarse fácilmente, pero deben protegerse frente a ciberataques crecientes.
Un diferenciador clave de Apollocom es su enfoque diagnóstico. La prioridad no es colocar una tecnología específica, sino diseñar soluciones a la medida: estudiar la empresa, sus tiempos, su presupuesto y sus metas para encontrar el equilibrio entre eficiencia y costo. El acompañamiento se concibe como un proceso de maduración tecnológica escalonado, donde el cliente traza una hoja de ruta que responde a sus retos operativos y financieros.
Al mismo tiempo, Quijano reconoce que buena parte de la industria sigue operando con esquemas básicos: “Hablamos de refinerías que operan como restaurantes, con lo básico. Ahí es donde hay que acompañarlos. Lo básico hoy en día puede ponerte en mucho peligro”.
De cara a 2026, anticipa un año en el que los retos se mantienen, pero la ventana de oportunidad obliga a invertir. La clave, apunta, será que el marco regulatorio aporte certeza y que se fortalezca la colaboración público-privada: “Tenemos una década de oportunidades. No hay que verla como algo del futuro, la estamos viviendo ahora”.de estar sentados y trabajar gobierno, empresas y proveedores juntos”.





