Pemex elevó su deuda a 100.3 mil millones de dólares pese al rescate gubernamental. Reportó pérdidas y menor producción, aumentando su dependencia de financiamiento externo.
Petróleos Mexicanos (Pemex) cerró septiembre con una deuda financiera total de 100 mil 300 millones de dólares, uno de los niveles más altos registrados por la empresa estatal. Esta cifra representa un incremento respecto a los 98 mil 800 millones de dólares reportados el trimestre previo, reflejando la persistencia de presiones financieras incluso en un contexto de apoyos extraordinarios por parte del Gobierno Federal.
La revelación de los estados financieros se produjo semanas después de que la administración de Claudia Sheinbaum anunciara un plan de rescate por 41 mil millones de dólares, diseñado para estabilizar las finanzas de la petrolera y atender vencimientos estratégicos. El paquete contempla tres mecanismos principales:
- 12 mil millones de dólares mediante instrumentos P‑Cap,
- 13 mil millones de dólares provenientes de bancos de desarrollo,
- 14 mil millones de dólares en emisiones soberanas destinadas a recompras de deuda.
Adicionalmente, el Gobierno transferirá más de 14 mil millones de dólares en 2026 para cubrir obligaciones financieras, incluyendo amortizaciones corporativas y pagos a proveedores.
La utilización de los P-Caps ha sido relevante en esta estrategia debido a que permiten acceder a financiamiento sin que el pasivo se registre como deuda directa en los balances de Pemex. Este tipo de estructuras pre‑capitalizadas ha sido recibido positivamente por los mercados, al tiempo que facilita a las calificadoras ajustar al alza la perspectiva crediticia de la petrolera.
Pese a estos esfuerzos, los resultados operativos del trimestre evidenciaron presiones adicionales. Pemex reportó una pérdida neta de 61 mil 250 millones de pesos, revirtiendo la utilidad del periodo previo. Aunque la pérdida no explica por sí sola el crecimiento de la deuda, sí incrementa la dependencia de mecanismos de financiamiento externo para sostener la operación y los compromisos de capital.
En paralelo, la producción de crudo y condensados cayó a 1.65 millones de barriles diarios, una disminución de casi 7% anual, lo que afecta los ingresos operativos y limita la capacidad de Pemex de financiarse vía flujo de efectivo. La producción de gas natural también retrocedió ligeramente.
En contraste, el procesamiento de crudo aumentó, especialmente en el Sistema Nacional de Refinación, donde se han canalizado recursos considerables desde 2019. Sin embargo, este avance no ha sido suficiente para fortalecer la generación de efectivo frente al crecimiento de los pasivos.
Los bonos de la petrolera mostraron apreciación tras el anuncio del rescate, lo que refleja la valoración del mercado respecto al respaldo soberano. No obstante, Pemex continúa posicionada como la empresa petrolera más endeudada del mundo.





