CENACE aclara que la importación extra estival para Baja California depende de un déficit de 700 MW; de cambiar, la capacidad de importación baja a 408 MW.
Un párrafo en el Área Pública del SIM del CENACE pone en blanco y negro lo que muchos operadores saben desde hace años: la capacidad adicional de importación de electricidad desde California hacia Baja California —que en verano se ha incrementado de 408 a 600 MW por confiabilidad— no es un derecho adquirido. Está condicionada a un déficit de 700 MW en la zona, y puede regresar a 408 MW en cualquier momento si cambian las condiciones del sistema. La advertencia técnica, vigente desde 2020 y reiterada en el portal, vuelve a la agenda por el crecimiento de demanda y la preparación del verano 2026.
El matiz es clave para industria y residencias: Baja California no está conectada al Sistema Interconectado Nacional y depende de su propio sistema y de enlaces internacionales con CAISO. En estiaje y olas de calor, esos 408–600 MW pueden marcar la diferencia entre un día tenso y un evento operativo mayor. Documentos de planeación estatal y federal, así como reportes especializados, han mantenido por años la referencia de 408 MW como base de importación; cualquier ampliación temporal requiere que se cumplan condiciones técnicas y de déficit.
Al mismo tiempo, el gobierno federal ha anunciado proyectos para interconectar Baja California con el resto del país mediante infraestructura de bajo impacto ambiental, lo que, en discurso oficial, permitiría elevar la capacidad de importación y reducir vulnerabilidades. Pero mientras esos planes maduran, el verano pasado ya mostró un margen de reserva operativa acotado y picos de demanda que exigen gestión fina de mantenimiento, disponibilidad de generación térmica, y programas de respuesta a la demanda para industria y comercios.
Para el usuario industrial, la conclusión operativa es tangible. La capacidad de importación no debe tratarse como “capacidad firme” garantizada en todo momento; es una válvula de alivio dependiente del estado de la red y de la coordinación transfronteriza. Si la ventana vuelve a 408 MW, los costos marginales en horas punta pueden elevarse, presionando contratos indexados a nodos locales. Las cadenas de suministro con alto consumo eléctrico deben revisar planes de contingencia, autogeneración y UPS para evitar paros durante olas de calor.
De cara a 2026, el mercado seguirá tres tableros a la vez: la obra eléctrica para reforzar transmisión y generación local, los acuerdos con CAISO para asegurar importaciones estacionales, y la gestión de demanda regional. Con la urbanización acelerada de Tijuana y Mexicali, y la expansión industrial, cualquier demora volverá a empujar los límites del sistema. Mientras tanto, la cláusula del CENACE es inequívoca: el extra estival es condicional y puede reducirse sin aviso si la red así lo exige.





