La CNE negó a México FLNG Onshore (filial de New Fortress Energy) el permiso de transporte por ducto. Podrán reaplicar; el Fast LNG 1 off-shore sigue aparte.
Golpe regulatorio para el plan onshore de New Fortress Energy (NFE) en Tamaulipas: la Comisión Nacional de Energía (CNE) negó a la filial México FLNG Onshore el permiso de transporte por ducto de gas natural, con el argumento de inconsistencias técnicas en la solicitud. La propia SENER señaló que la empresa puede volver a presentar la petición con la documentación y el aprovechamiento correspondientes.
La decisión no afecta el Fast LNG 1 costa afuera —el módulo flotante que ya cuenta con autorización de exportación del Departamento de Energía de los Estados Unidos para despachar a países no-FTA—, pero sí complica la hoja de ruta del proyecto terrestre que NFE promueve en Altamira. Para los inversionistas, significa un riesgo de calendario y un posible aumento en los costos, ya que sin la autorización del ducto se complica la integración de gas y la logística de la planta quedan en pausa.
No es el primer tropiezo para el proyecto. Reportes de BNamericas ya habían documentado rechazos previos a solicitudes de comercialización y otros permisos relacionados con el plan onshore de NFE en México, en medio de un entorno regulatorio más estricto y de reordenamiento institucional. En esta ocasión, la CNE invocó fallas técnicas en el expediente, lo que abre la puerta a que la empresa corrija y reaplique.
¿Por qué importa para el mercado? Porque el ecosistema LNG mexicano camina sobre dos rieles: proyectos offshore (módulos flotantes) que avanzan con marina/puerto y licencias ambientales específicas, y proyectos onshore que dependen de una cadena de permisos (ductos, almacenamiento, transporte, comercialización) y de interconexiones a la red de gas. Cada negativa reemplantea el gatso de capital en contratos, así como las fechas de entrada comercial del proyecto.





