El nearshoring en México es una oportunidad real, pero enfrenta obstáculos como falta de infraestructura, incertidumbre jurídica, trámites lentos y limitaciones en servicios básicos, así lo advirtió Yazmín Pizarro, socia fundadora y directora comercial de CAMEC México.
El nearshoring se convirtió desde 2021 y 2022 en uno de los conceptos más repetidos en el mundo industrial y económico, impulsado por la reconfiguración de las cadenas de suministro globales. Sin embargo, a varios años del auge del fenómeno, el balance en México muestra una mezcla de avances reales y desafíos estructurales que todavía frenan su potencial.
En entrevista con Industry & Energy Magazine, Yazmín Pizarro, socia fundadora y directora comercial de CAMEC México, dijo que la relocalización de empresas hacia el país sí es una realidad, pero también ha estado acompañada de incertidumbre y obstáculos operativos.
“Hay realidad en el sector, pero también mucha incertidumbre”, explicó en entrevista.
Infraestructura y permisos, los principales cuellos de botella
Uno de los principales problemas que enfrentan los proyectos vinculados al nearshoring es la falta de certeza jurídica y la complejidad para obtener permisos.
Según Pizarro, existen desarrolladores que ya cuentan con parques industriales o naves listas para recibir inversión extranjera, incluso con clientes interesados en instalarse. Sin embargo, muchos proyectos se detienen porque los trámites regulatorios se retrasan o se vuelven inciertos.
En algunos casos, los inversionistas tienen listo el espacio y la demanda, pero no pueden garantizar a las empresas que podrán comenzar a operar en el tiempo previsto debido a la falta de autorizaciones o cambios en los procesos administrativos.
Servicios básicos, otro reto para atraer inversión
Yazmín Pizarro destaca que el crecimiento industrial también enfrenta desafíos relacionados con la disponibilidad de servicios básicos como energía eléctrica y agua.
El desarrollo de nuevas zonas industriales requiere infraestructura que en muchos casos aún no existe o resulta insuficiente. Esto obliga a los inversionistas a asumir costos adicionales para instalar tuberías, redes eléctricas o sistemas de suministro.
La directora comercial de CAMEC México comentó que, en algunos casos, incluso en zonas urbanas donde ya existe infraestructura, la capacidad energética no es suficiente para nuevos proyectos industriales, lo que obliga a las empresas a buscar soluciones propias para garantizar su operación.
Lo que retrasa el retorno de inversión de los desarrolladores y, al mismo tiempo, ralentizar la llegada de nuevas empresas.
“El inversionista está esperando el retorno de su inversión, yo le invierto, yo pongo dinero, pero yo quiero que haya un retorno de inversión y a veces ese retorno de inversión tarda mucho tiempo”, lamentó Pizarro.
Energía y sostenibilidad, parte de la solución
Ante estas limitaciones, Pizarro destaca que algunas empresas han comenzado a implementar alternativas como sistemas de generación eléctrica propia o proyectos de energías renovables.
En este sentido, la instalación de paneles solares, esquemas de cogeneración eléctrica o sistemas de reciclaje de agua son algunas de las soluciones que están adoptando los proyectos industriales para garantizar su viabilidad.
Estas estrategias también responden a las crecientes exigencias de sostenibilidad de las empresas internacionales que buscan instalarse en el país.
Para la especialista, el potencial del nearshoring en México sigue siendo significativo, pero depende de resolver problemas estructurales relacionados con infraestructura, servicios y regulación.








