La actividad minera acumula 27 meses a la baja; incertidumbre regulatoria e inversión en mínimos históricos profundizan el deterioro de la industria.
La minería en México ha perdido brillo y atraviesa uno de sus periodos más prolongados de debilitamiento, al acumular más de dos años consecutivos de caídas, afectada por menor inversión, cambios regulatorios y pérdida de competitividad.
De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), a noviembre el sector suma 27 meses continuos de contracciones, lo que lo posiciona como el componente con peor desempeño dentro de la industria, seguido por la manufactura.
Entre enero y noviembre de 2025, la actividad minera registra una caída acumulada de 6.79%, lo que marca su segundo año consecutivo en retroceso. Este comportamiento refleja un deterioro persistente que va más allá de factores coyunturales y evidencia problemas estructurales que han afectado de forma sostenida al sector.
Los datos del Inegi muestran que el debilitamiento de la minería es generalizado. Al cierre de noviembre, la extracción de petróleo y gas reportó una caída de -6.23%, mientras que la minería de minerales metálicos y no metálicos retrocedió -3.16%. En tanto, los servicios relacionados con la minería registraron el desplome más pronunciado, con una contracción de -24.52%.
Este desempeño confirma que el problema no se concentra en un solo subsector, sino que afecta a toda la cadena minera, desde la exploración y extracción hasta los servicios especializados que acompañan la actividad productiva.
Reforma e incertidumbre frenan la inversión
Para Rogelio Bustamante Bello, investigador del Tecnológico de Monterrey, el deterioro de la minería en México no responde a una sola causa, sino a una combinación de factores regulatorios, políticos, económicos y sociales que se han acumulado en los últimos años y han afectado tanto la inversión como la producción y la competitividad del sector.
Uno de los elementos centrales fue la reforma a la Ley Minera de 2023, que modificó de manera sustancial las reglas del sector al reducir la duración de las concesiones, endurecer los requisitos para nuevas concesiones e incrementar las obligaciones ambientales y sociales.
En este contexto, representantes del sector y especialistas coinciden en que la falta de reglas claras y de periodos de transición definidos generó incertidumbre jurídica, lo que ha frenado proyectos de exploración e inversión.
Inversión minera, en mínimos de casi una década
De acuerdo con la Cámara Minera de México (Camimex), la inversión en el sector habría caído a 3 mil 800 millones de dólares en 2025, el nivel más bajo en casi una década, frente a los 5 mil millones de dólares registrados en 2023 y 2024.
Esta caída ha sido especialmente severa en el rubro de exploración, un componente clave para el desarrollo de nuevos proyectos y la sostenibilidad del sector, ya que sin nuevas inversiones la producción futura queda comprometida, incluso si las minas actuales continúan operando.
Precios altos no compensan el deterioro
Para Gabriela Siller, directora de análisis económico de Banco Base, las modificaciones legales y la incertidumbre jurídica han tenido un impacto significativo sobre la minería en México.
“Las modificaciones a la ley y la incertidumbre jurídica han afectado mucho a ese sector. Además, la inversión ha ido a la baja, lo que limita su crecimiento”, señaló.
Siller advirtió que, bajo este escenario, los incrementos en los precios del oro y la plata no necesariamente se traducirán en beneficios relevantes para la minería mexicana ni para el crecimiento económico del país. Para reactivar la industria, consideró necesario mejorar la certidumbre jurídica y ampliar el otorgamiento de concesiones.
Desde una perspectiva de mediano plazo, Zulma Herrera, socia y CEO de Mynotauro Co, señaló que el Plan México podría transformar de manera indirecta a la minería en un pilar de autosuficiencia económica, aunque subrayó que ello dependerá de su correcta implementación.
Herrera destacó que la colaboración entre el gobierno y el sector privado, junto con mayores inversiones, modernización tecnológica y regulaciones enfocadas en la sostenibilidad, serán elementos clave para fortalecer la resiliencia del sector.
“La mejora en infraestructura, la capacitación de la fuerza laboral y la diversificación de mercados serán fundamentales para mitigar riesgos y aprovechar nuevas oportunidades”, precisó.








