Chevron aumenta envíos de crudo desde Venezuela bajo licencia especial, mientras sanciones de EE.UU., presión militar en el Caribe y decisiones políticas reducen exportaciones al nivel más bajo en 17 meses.
Chevron ha intensificado su papel como actor clave en el sector petrolero venezolano en medio de un escenario político y geopolítico cada vez más tenso. De acuerdo con reportes recientes, la petrolera estadounidense envió al menos once buques cisterna hacia Venezuela, con destino a los puertos de José y Bajo Grande, ambos controlados por el gobierno del país caribeño. Estos cargamentos se realizarían bajo la licencia especial que mantiene Chevron para operar en Venezuela pese al régimen de sanciones impuesto por Estados Unidos a la industria petrolera de ese país.
Los nuevos embarques suponen un incremento frente a diciembre, cuando el número de buques fue menor, y ocurren en paralelo a una mayor presencia militar de Estados Unidos en el mar Caribe. Este despliegue ya provocó que al menos doce buques cisterna con destino a Venezuela dieran media vuelta, lo que contribuyó a que las exportaciones de crudo venezolano cayeran en diciembre a su nivel más bajo en 17 meses, según las estimaciones citadas. El bloqueo a petroleros que transporten crudo venezolano forma parte de la estrategia de presión de Washington sobre el nuevo gobierno encabezado por Delcy Rodríguez, después de la detención del expresidente Nicolás Maduro por autoridades estadounidenses.
Chevron ha reiterado que sus operaciones se mantienen “en total cumplimiento” de las leyes y regulaciones aplicables, y ha puesto el énfasis en la seguridad de su personal y la integridad de sus activos en Venezuela. La compañía, única con licencia activa de exportación de crudo venezolano hacia Estados Unidos, se ha convertido en un canal regulado de salida de barriles en un contexto de fuertes restricciones financieras y comerciales para PDVSA.
En el plano político, el presidente estadounidense Donald Trump ha declarado que Estados Unidos “controlará” Venezuela hasta garantizar una “transición segura”, ha prometido recuperar activos petroleros para empresas estadounidenses y ha advertido sobre nuevos ataques si el gobierno de Rodríguez “no se porta bien”. Estas declaraciones refuerzan el mensaje de que cualquier flujo de crudo venezolano hacia el mercado internacional estará fuertemente condicionado por la política de sanciones de Washington.
El resultado combinado de más vigilancia militar, restricciones a navieras y un flujo controlado a través de Chevron configura un escenario en el que el volumen de exportaciones venezolanas y su destino geográfico seguirán dependiendo de decisiones políticas y de seguridad tanto en Caracas como en Washington.








