Sheinbaum confirmó que México mantiene envíos de crudo a Cuba por acuerdos comerciales y ayuda humanitaria, pidió a Pemex un informe puntual y destacó la relación energética histórica.
La presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo que el flujo de petróleo de México hacia Cuba “no ha variado respecto a la tendencia histórica”, pero reconoció que, ante la situación actual en Venezuela, nuestro país se ha convertido en un proveedor más relevante para la isla. Durante su conferencia matutina, explicó que los envíos de crudo se realizan bajo dos esquemas: compromisos contractuales con el gobierno cubano y cargamentos que se clasifican como ayuda humanitaria, en el marco de la política exterior mexicana hacia Cuba.
Sheinbaum precisó que solicitó a Petróleos Mexicanos (Pemex) un informe puntual sobre el número de barriles enviados, así como las condiciones comerciales de esas exportaciones. Este requerimiento busca transparentar los volúmenes, precios y modalidades de suministro, en un contexto donde los apoyos energéticos a Cuba han generado cuestionamientos políticos y diplomáticos, particularmente desde Estados Unidos y algunos sectores empresariales y legislativos en México.
La mandataria subrayó que estos flujos de petróleo se inscriben en una relación histórica de cooperación bilateral. Recordó que México ha mantenido vínculos energéticos con Cuba desde hace décadas, incluyendo esquemas de apoyo durante crisis económicas en la isla y acuerdos previos de modernización de infraestructura de refinación y cooperación técnica en el sector de hidrocarburos. En este sentido, insistió en que los envíos actuales se realizan dentro de un marco legal y bajo decisiones soberanas del Estado mexicano.
Al mismo tiempo, Sheinbaum reconoció que las exportaciones de crudo hacia Cuba adquieren una nueva relevancia geopolítica ante la reducción de suministros venezolanos y las dificultades económicas del gobierno de La Habana. Bajo esta lógica, México aparece como un proveedor clave para asegurar la continuidad del abasto energético de la isla, combinando criterios humanitarios con decisiones de política energética externa.
La petición de un reporte detallado a Pemex coincide con la creciente atención pública sobre el costo fiscal y operativo de estos apoyos, así como sobre el impacto que pueden tener en la disponibilidad interna de combustibles y en las finanzas de la petrolera, que enfrenta alta deuda, presión de inversión y pasivos con proveedores. El informe solicitado por la Presidencia será central para dimensionar los volúmenes, la frecuencia de los embarques y las condiciones bajo las cuales México sostiene esta política de apoyo energético a Cuba.





