La rentabilidad de un campo maduro ya no depende del precio del crudo, sino de la disciplina técnica en superficie.
Reactivar pozos terrestres existentes puede requerir hasta 60% menos inversión que perforar pozos nuevos, de acuerdo con la compañía independiente de exploración y producción de hidrocarburos Centla Energy.
Bajo el esquema de asignaciones mixtas impulsado por la Secretaría de Energía (Sener) y Petróleos Mexicanos (Pemex), 95 campos terrestres que hoy aportan más de 81,000 barriles diarios abren la puerta para sumar producción inmediata, aprovechando derechos de vía y ductos ya construidos, según datos de Welligence Energy Analytics, firma de inteligencia de mercado e investigación de datos especializada en el sector de la exploración y producción.

¿Qué es más barato reactivar o perforar nuevos pozos terrestres?
Datos de Centla Energy señalan que sacar un barril de crudo rehabilitando instalaciones existentes cuesta entre 18 y 25 dólares, frente a los 50 dólares que exige perforar desde cero.
Dichas cifras muestran que la reactivación y optimización de pozos existentes puede requerir inversiones por barril menores a lo que representa perforar un pozo nuevo, según las condiciones técnicas y económicas de cada campo.
Al respecto, José Bosch, director general de Centla Energy, sostuvo que la rentabilidad de estos activos radica en rehabilitar la infraestructura en superficie bajo esquemas ágiles, reduciendo tiempos de ejecución frente a nuevos desarrollos.
Centla apuesta por la oportunidad en campos maduros
Centla Energy considera que el esquema de contratos y asignaciones mixtas representa una oportunidad para incrementar la producción nacional mediante la recuperación del potencial de campos maduros.
Desde su perspectiva técnica, la recuperación de producción en estos campos requiere integrar estudios de yacimientos, diagnóstico de pozos, análisis nodal y evaluación de sistemas artificiales de producción, junto con la rehabilitación de instalaciones superficiales. Esta estrategia puede reducir tiempos de ejecución y necesidades de inversión frente a nuevos desarrollos.
Bajo este esquema, los operadores independientes pueden destinar inversiones a la rehabilitación de campos terrestres y al aprovechamiento de infraestructura existente, complementando los proyectos de desarrollo de Pemex y contribuyendo al incremento de la producción nacional.
“La fortaleza de quienes entran al mercado como operadores independientes radica en que tienen esquemas ágiles que suman producción al país y maximizan el rendimiento de instalaciones que ya son patrimonio energético de México”, detalló el directivo.
La evaluación económica debe comparar la inversión de capital por barril recuperable adicional, los costos de operación y el perfil de producción de cada alternativa. En campos maduros, las reparaciones, la reactivación de pozos y la optimización del levantamiento artificial pueden resultar más eficientes que la perforación de nuevos pozos, siempre que exista potencial productivo técnicamente sustentado.
“El verdadero valor de los campos maduros se detona con modelos de operación diseñados específicamente para su escala”, afirmó Bosch.
Manejo del agua producida y protección ambiental
En numerosos campos maduros, el avance de la producción incrementa la proporción de agua asociada al petróleo. Su manejo requiere instalaciones de separación, tratamiento, almacenamiento y disposición o reinyección, dimensionadas de acuerdo con los volúmenes producidos y las características del fluido.
La reinyección de agua producida en formaciones autorizadas, cuando es técnica y regulatoriamente viable, permite gestionar estos volúmenes y reducir riesgos ambientales. Para proteger los cuerpos de agua dulce son indispensables la integridad de pozos y ductos, el control de fugas y el monitoreo continuo de las operaciones.
“En los campos terrestres, la viabilidad del negocio ya no depende únicamente del precio del crudo, sino de ganarse la permanencia en el territorio. La disciplina técnica en superficie es lo que da certeza a las inversiones y garantiza que estos activos puedan operar de manera continua durante los próximos 20 años”, explicó Bosch.
En un entorno de disciplina de capital, los campos maduros ofrecen oportunidades de producción adicional mediante inversiones selectivas y una gestión integral de yacimientos, pozos e instalaciones. Su viabilidad depende de sustentar técnicamente los volúmenes recuperables, controlar los costos operativos y ejecutar las intervenciones con seguridad y responsabilidad ambiental.











