La deuda financiera de Pemex ha bajado, pero un análisis atribuye la reducción a las aportaciones de capital del Gobierno federal.
La deuda de Petróleos Mexicanos (Pemex) ha disminuido sustancialmente desde la llegada de Morena a la Presidencia, pero detrás del desendeudamiento existe una gigantesca inyección de recursos públicos.
Las aportaciones directas de capital realizadas por el Gobierno federal acumulan aproximadamente 1.71 billones de pesos, mientras que la reducción de la deuda financiera en pesos constantes durante el periodo analizado ronda los 1.67 billones de pesos, de acuerdo con cálculos del Observatorio Ciudadano de la Energía.
La cercanía entre ambas cantidades llevó al organismo a una conclusión contundente: “la reducción de la deuda se debe exclusivamente a la aportación de capital” del Gobierno federal.
El cálculo considera las aportaciones directas que quedan registradas en el capital de Pemex en sus reportes financieros trimestrales.
El apoyo a Pemex es todavía mayor
Además de estas aportaciones existen beneficios fiscales, reducciones en la carga tributaria y otros mecanismos de apoyo que no necesariamente quedan registrados como capital.
Al incorporar esos conceptos, las estimaciones citadas del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) colocan el respaldo financiero y fiscal acumulado a Pemex en más de 3.08 billones de pesos entre 2019 y el primer semestre de 2026.
Es importante distinguir ambas cifras: los 1.71 billones corresponden al cálculo del Observatorio sobre aportaciones directas de capital, mientras que los 3.08 billones representan una estimación más amplia que incorpora apoyos fiscales.
La estrategia comenzó durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y ha continuado bajo la administración de Claudia Sheinbaum.
¿Cuánto debe Pemex actualmente?
Los números oficiales muestran que el respaldo financiero ha coincidido con una reducción importante del endeudamiento.
Pemex informó que al 30 de junio de 2026 su deuda financiera se ubicó en 77,500 millones de dólares, una disminución de 9.1% respecto al cierre de 2025.
La empresa sostiene que la disminución de la deuda de corto plazo ha reducido las presiones financieras inmediatas y que mantiene su compromiso de alcanzar un endeudamiento neto cero.
La tendencia venía observándose desde meses atrás. Al primer trimestre de 2026, Pemex había colocado su deuda en 79,000 millones de dólares, que la propia petrolera calificó como su nivel más bajo desde 2014.
Pero los documentos financieros de Pemex también reconocen la importancia del respaldo público.
En su información financiera del primer trimestre, la empresa señaló que la reducción de aproximadamente 23% de su deuda financiera consolidada frente al cierre de 2024 fue resultado principalmente de aportaciones patrimoniales del Gobierno federal, operaciones de manejo de pasivos y amortizaciones anticipadas.
La factura para las finanzas públicas
La discusión ya no gira únicamente alrededor de cuánto debe Pemex, sino de cuánto cuesta al Gobierno reducir esa deuda y mantener financieramente estable a la petrolera.
El cálculo de 3.08 billones de pesos resulta especialmente relevante porque no significa que todo ese dinero haya sido depositado directamente en las cuentas de la compañía.
Incluye tanto recursos financieros como ingresos que el Gobierno dejó de percibir mediante beneficios fiscales otorgados a Pemex.
Por ello, la disminución de la deuda puede observarse desde dos perspectivas.
Desde la óptica de la petrolera, Pemex efectivamente ha reducido su endeudamiento financiero y mejorado su perfil de vencimientos.
Desde la perspectiva de las finanzas públicas, una parte fundamental de esa reducción ha requerido un respaldo extraordinario del Estado.
Pemex mejora sus números, pero sigue dependiendo del Gobierno
Pemex reportó 510,400 millones de pesos en ventas, 30.3% más que un año antes, así como una utilidad operativa de 85,500 millones y una utilidad neta trimestral de 18,000 millones de pesos.
El reto es convertir esa mejoría operativa en una estructura financiera capaz de sostenerse con una menor dependencia del erario.
Por ahora, el contraste permanece: Pemex debe menos que hace algunos años, pero el Gobierno federal ha tenido que destinar una enorme cantidad de recursos para conseguirlo.
Y los cálculos del Observatorio ponen dimensión al fenómeno: las aportaciones directas acumuladas prácticamente igualan la reducción de la deuda financiera observada durante el periodo analizado.










