La petroquímica tiene 90 días para negociar con sus acreedores una deuda de 10,900 mdd sin afectar pagos a proveedores.
La crisis financiera de Braskem entró en una etapa decisiva. La petroquímica brasileña solicitó este 24 de agosto un proceso de recuperación extrajudicial para negociar alrededor de 10,900 millones de dólares en deuda, con un periodo de 90 días para alcanzar un acuerdo con sus acreedores.
La compañía consiguió el respaldo inicial de acreedores que representan 39.6% de las obligaciones involucradas, porcentaje que permitió poner en marcha el procedimiento. Para que el plan sea validado deberá conseguir posteriormente el apoyo requerido de sus acreedores.
El proceso está concentrado en las obligaciones financieras y no afecta los compromisos ordinarios de Braskem con proveedores, empleados y otras partes relacionadas con su operación.
La empresa había obtenido en junio una protección judicial de emergencia que suspendió temporalmente ejecuciones y bloqueos de activos mientras negociaba una solución para su estructura de capital. Ese periodo vencía precisamente el 24 de agosto.
Braskem enfrenta presión por su deuda
La reestructuración llega después de años de presión financiera sobre la mayor petroquímica de América Latina.
Además del prolongado ciclo de bajos precios y márgenes en la industria petroquímica, Braskem ha enfrentado los costos derivados del desastre ambiental relacionado con sus antiguas operaciones de extracción de sal gema en Maceió, Brasil.
Las dificultades ya habían impactado la percepción de riesgo de la compañía. Fitch Ratings rebajó en agosto la calificación de Braskem a RD, o incumplimiento restringido, después de que no realizara determinados pagos de intereses dentro del periodo establecido.
El mercado también reaccionó. Este 24 de agosto las acciones de la petroquímica llegaron a tocar mínimos históricos en la Bolsa de Brasil tras conocerse el proceso de recuperación extrajudicial.
La crisis también alcanza a Braskem Idesa en México
Braskem Idesa, sociedad entre Braskem y Grupo Idesa, solicitó el 17 de agosto protección bajo el Capítulo 11 de la Ley de Quiebras de Estados Unidos, ante un tribunal del Distrito Sur de Texas.
El acuerdo de reestructuración de la filial contempla reducir su deuda sénior de aproximadamente 2,500 millones a 1,600 millones de dólares, es decir, una disminución superior a 920 millones de dólares. Braskem prevé aportar 476 millones de dólares como parte de la operación.
La empresa mexicana espera completar el proceso en un periodo de 60 a 90 días y ha señalado que sus operaciones continuarán durante la reorganización.
¿Dónde entra Carlos Slim?
La relación con Carlos Slim se encuentra en el lado mexicano de la estructura empresarial y financiera.
Información presentada por Braskem ante la SEC había identificado al empresario como acreedor relevante de bonos de Braskem Idesa y como accionista de Inbursa, vinculada a una participación de 25% en Grupo Idesa.
Por ello, resulta más preciso hablar de la relación de Slim con Braskem Idesa y Grupo Idesa, y no presentarlo como accionista directo de la matriz brasileña Braskem.
La reestructuración abre ahora un periodo crítico para la petroquímica. Mientras la matriz dispone de 90 días para conseguir un acuerdo que alivie una deuda cercana a 11,000 millones de dólares, su filial mexicana intenta completar su propia reorganización.
Ambos procesos tienen una meta común: reducir la presión financiera y mantener en operación uno de los grupos petroquímicos más relevantes de América Latina.










