La industria mexicana de vehículos pesados enfrenta un inicio de año complicado por la incertidumbre en torno a la revisión del T-MEC y la desaceleración del mercado estadounidense, lo que ha impactado ventas, producción y exportaciones del sector.
La industria mexicana de vehículos pesados enfrenta un inicio de año complicado debido a la incertidumbre generada por la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y por la desaceleración del mercado estadounidense.
En entrevista con Industry & Energy Magazine, el presidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones (ANPACT), Rogelio Arzate, señaló que la incertidumbre ha impactado las ventas, la producción y las exportaciones del sector.
“La palabra clave que ha generado estas contracciones es incertidumbre”, afirmó.
Explicó que cuando los transportistas enfrentan un entorno económico incierto suelen posponer la renovación de sus flotas, lo que afecta directamente la demanda de nuevos vehículos.
Esto ocurre tanto en México como en Estados Unidos, donde muchos contratos de transporte se han reducido o retrasado, lo que lleva a las empresas a conservar liquidez en lugar de invertir en nuevas unidades.
La petición del sector para la revisión del T-MEC
Ante la próxima revisión del acuerdo comercial de América del Norte, la industria de vehículos pesados tiene una petición clara: mantener las reglas actuales del tratado.
Según Arzate, las armadoras que operan en México ya cumplen con los requisitos de contenido regional establecidos en el T-MEC. Actualmente, las reglas de origen exigen 64% de contenido regional, porcentaje que aumentará gradualmente hasta 70% en 2027.
El dirigente explicó que modificar estas reglas implicaría replantear la integración de componentes y volver a validar numerosos procesos de producción.
“Si se modifican las reglas de origen podríamos generar una disrupción en lo que ya tenemos planeado”, advirtió.
Esto obligaría a las empresas a volver a certificar piezas, validar componentes y realizar nuevas pruebas de integración, lo que afectaría la planeación industrial del sector.
Rechazo a nuevos aranceles
Otro punto clave para la industria es evitar la aplicación de nuevos aranceles en el comercio regional.
Arzate señaló que el sector busca mantener el principio de libre comercio dentro del T-MEC, sin escalones tarifarios que encarezcan las exportaciones.
La industria de vehículos pesados tiene una fuerte integración productiva entre los tres países de América del Norte, lo que hace que cualquier medida arancelaria pueda impactar las cadenas de suministro.
Tecnología y transición energética
Además del panorama comercial, la industria también avanza en la incorporación de nuevas tecnologías para reducir emisiones.
Arzate destacó que desde 2025 en México solo se comercializan vehículos pesados con tecnología de emisiones Euro VI y EPA 10, estándares que reducen significativamente la contaminación.
Según el dirigente, estos vehículos pueden emitir hasta 90% menos partículas contaminantes en comparación con unidades más antiguas.
Sin embargo, explicó que el país todavía enfrenta retos en infraestructura, como la disponibilidad de diésel de ultra bajo azufre en todo el territorio.
Perspectiva para el resto del año
A pesar del panorama de incertidumbre, el sector mantiene expectativas moderadamente optimistas para la segunda mitad del año.
Arzate señaló que podría registrarse una recuperación en el segundo semestre, aunque evitó hacer proyecciones concretas.
De acuerdo con el representante del sector, la evolución del mercado dependerá en gran medida de la claridad en las reglas comerciales de América del Norte y del desempeño económico del mercado estadounidense.







