El SAT pospone a junio la Manifestación de Valor Electrónica para facilitar su implementación.
El Servicio de Administración Tributaria anunció la ampliación del plazo para la entrada en vigor de la Manifestación de Valor Electrónica (MVE), una herramienta clave en las operaciones de comercio exterior.
De acuerdo con el organismo, la nueva fecha será el 1 de junio de 2026, lo que otorga más tiempo a empresas y usuarios para adaptarse a esta obligación.
Más tiempo para adaptación empresarial
La Manifestación de Valor Electrónica deberá realizarse a través de la Ventanilla Única de Comercio Exterior (VUCEM), plataforma que concentra los trámites del comercio internacional en el país.
El ajuste responde a la necesidad de que los contribuyentes cuenten con herramientas y preparación suficiente para cumplir con la nueva disposición, en un entorno donde las regulaciones se han vuelto más estrictas y digitalizadas.
Cambios dentro de las reglas de comercio exterior
La modificación fue publicada el 30 de marzo de 2026 como parte de la Primera Resolución de Modificaciones a las Reglas Generales de Comercio Exterior (RGCE) 2026, en la que se actualizaron disposiciones relacionadas con la manifestación de valor.
En específico, se ajustaron:
- La regla 1.5.1 “Manifestación de Valor”
- El transitorio Décimo Primero de las RGCE
Estos cambios forman parte de un proceso más amplio de modernización de los mecanismos de control y supervisión en el comercio exterior mexicano.
Digitalización y control en operaciones aduaneras
La implementación de la MVE busca fortalecer la trazabilidad y transparencia en las operaciones de importación y exportación, al digitalizar la información relacionada con el valor de las mercancías.
Este tipo de herramientas se inscribe en una tendencia global hacia la digitalización aduanera, que busca reducir errores, agilizar procesos y mejorar la fiscalización.
Entre facilidades y mayor control
Aunque el SAT señala que la ampliación del plazo busca facilitar el cumplimiento, especialistas han advertido que este tipo de medidas también incrementan los requisitos para las empresas, especialmente para aquellas con menor capacidad operativa o tecnológica.
El reto, en adelante, será equilibrar la simplificación de trámites con el aumento en los controles fiscales, en un contexto donde el comercio exterior sigue siendo uno de los pilares de la economía mexicana.










