El nearshoring ha impulsado la llegada de inversión a México, pero enfrenta tres frenos clave: falta de energía, crisis hídrica y escasez de talento, factores que podrían limitar su crecimiento.
El nearshoring ha atraído inversión extranjera y consolidado a México como uno de los grandes ganadores y potenciales destinos industriales. Sin embargo, en el país también existen tres grandes cuellos de botella: energía insuficiente, crisis hídrica y escasez de talento especializado.
Aunque el país ha captado más de 150 proyectos vinculados al nearshoring en los últimos dos años, especialistas coinciden en que, sin fortalecimiento de infraestructura energética, gestión hídrica, formación de talento y certeza jurídica, México podría perder atractivo frente a otros destinos.
Energía, el factor crítico
De acuerdo con el Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (COMCE) Noreste, la disponibilidad energética se ha convertido en un factor determinante para la instalación de nuevas empresas.
El 91% de las compañías reporta dificultades para garantizar el suministro eléctrico en parques industriales y el 40% enfrenta problemas de abastecimiento de gas natural.
“Hay una enorme preocupación hoy en día porque no se están observando avances notables o significativos en términos de generación de energía eléctrica”, advierte Cynthia Valeriano, investigadora del Tec de Monterrey.
La generación eléctrica y el abasto de combustibles como gasolina y diésel son indispensables para el funcionamiento de sectores estratégicos, pero aún persisten brechas en infraestructura y capacidad instalada.
Déficit de agua, déficit de proyectos
En 2026, la disponibilidad de agua se convirtió en un factor limitante para la inversión en la frontera norte. Estados como Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas enfrentan periodos recurrentes de sequía en regiones altamente industrializadas.
Al respecto Valeriano subraya que este fenómeno ya no es solo ambiental, sino también económica.
Es importante señalar que, en estas regiones, el sector agrícola absorbe cerca del 70% del recurso hídrico, mientras que industrias intensivas en consumo de agua, como la textil, cervecera y tecnológica, compiten por el recurso.
“El desafío del agua es central. Las poblaciones crecen, las ciudades se expanden y la demanda industrial aumenta; sin mejores mecanismos de distribución y control, difícilmente se podrá garantizar el suministro en el largo plazo”, explica.
Talento especializado, otro cuello de botella
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) señala que México enfrenta un reto crítico en capital humano. Sectores como la manufactura avanzada, la industria aeroespacial, automotriz, farmacéutica y electrónica requieren habilidades técnicas y digitales cada vez más sofisticadas.
El 68% de los empleadores reporta dificultades para encontrar los perfiles necesarios. Áreas como computación en la nube, ciberseguridad, inteligencia artificial y analítica de datos presentan una brecha creciente entre la oferta educativa y la demanda empresarial.
Guillermo Pérezbolde, director de la Agencia Mente Digital apunta que la velocidad del desarrollo tecnológico está generando un desfase entre la mano de obra calificada disponible y las necesidades del mercado laboral.
Un análisis de BBVA México señala que la cercanía con Estados Unidos y los costos competitivos siguen siendo ventajas relevantes, pero pierden peso cuando el entorno no ofrece condiciones eficientes y tecnológicamente integradas.








