S&P Global aclaró que no ha mejorado la calificación de Pemex, pese a las afirmaciones oficiales; la nota se mantiene sin cambios y sólo Moody’s y Fitch ajustaron al alza.
La agencia S&P Global desmintió haber mejorado recientemente la calificación crediticia de Petróleos Mexicanos (Pemex), en contraste con lo afirmado por la secretaria de Energía, Luz Elena González, durante una conferencia en Palacio Nacional.
González declaró que “los mercados internacionales y las agencias calificadoras han reconocido el apoyo del Gobierno de México a Pemex” y aseguró que S&P ya había elevado la nota crediticia de la petrolera estatal. Minutos después, un vocero de S&P Global aclaró que no ha habido cambio en la calificación de Pemex y que las notas se mantienen en BBB/Estable/– en escala global y mxAAA/Estable/mxA-1+ en escala nacional, sin modificaciones recientes.
La agencia recordó que el último movimiento sobre Pemex ocurrió en 2022, cuando se cambió la perspectiva de “negativa” a “estable”, luego de un ajuste similar en la calificación soberana de México. Desde entonces, no se ha registrado ningún incremento en la nota de la empresa, sólo la estabilización del panorama de riesgo.
El mensaje de S&P contrasta también con las declaraciones del director general de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, quien afirmó que, “por primera vez en 11 años, ha mejorado la calificación crediticia de Petróleos Mexicanos”, como resultado del plan financiero y operativo respaldado por el gobierno federal, que contempla apoyos por 50 mil millones de dólares y una reducción de 20% en la deuda financiera, hasta aproximadamente 84,500 millones de dólares.
En efecto, Moody’s y Fitch Ratings sí anunciaron mejoras en la evaluación de Pemex tras la presentación del plan de rescate en agosto del año pasado, aunque manteniéndola dentro del grado especulativo (bono basura). En el caso de estas agencias, los ajustes se han centrado en reconocer el apoyo extraordinario del gobierno y ciertos avances en el perfil de vencimientos, sin que ello implique todavía un regreso al grado de inversión.
S&P, por su parte, mantiene sin cambios la nota de Pemex y enfatiza que su evaluación se sustenta en la combinación de la fortaleza o debilidad del soberano mexicano y el nivel de apoyo implícito y explícito que el gobierno está dispuesto a brindar a la petrolera, así como en los retos estructurales de producción, refinación y carga de deuda que siguen pesando sobre sus métricas financieras.





