Pemex ha realizado pagos parciales a constructoras del sur de Veracruz, pero la falta de calendario claro mantiene en riesgo a 25 empresas que arrastran atrasos de hasta dos años.
La deuda de Petróleos Mexicanos (Pemex) con empresas de la construcción en el sur de Veracruz se ha venido liquidando de manera parcial y paulatina, sin un esquema claro de regularización, reconoció Iván Ordaz Aréchiga, presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) en Coatzacoalcos. De acuerdo con el dirigente, la empresa productiva del Estado ha realizado abonos a una deuda cercana a los 3 mil millones de pesos con constructoras de la región, pero en la mayoría de los casos no se ha cubierto el 100% de los adeudos y sigue sin existir un calendario formal de pagos.
Ordaz Aréchiga subrayó que la falta de certidumbre en los flujos de pago mantiene en riesgo la operación y la viabilidad de alrededor de 25 empresas del sur de Veracruz, que arrastran atrasos de hasta dos años. Aunque algunas compañías ya han logrado recuperar parte de lo pendiente, el proceso ha sido desordenado y sin retroalimentación sistemática por parte de Pemex o de sus áreas responsables de la relación con proveedores.
El presidente de la CMIC relató que la problemática es recurrente: hay empresas a las que se les liquidaron deudas anteriores, pero que ya enfrentan nuevos retrasos en facturas recientes por suministros y obras ejecutadas a finales de 2025. Esta dinámica coloca a los contratistas en un dilema: seguir aceptando contratos de su principal cliente —Pemex— o frenar su participación ante el riesgo de mayores descalces de caja.
Analistas del sector energético y de infraestructura advierten que la ausencia de un calendario de pagos creíble incrementa el costo financiero de las constructoras, limita su acceso a crédito y deteriora la cadena de suministro en regiones estratégicas como Coatzacoalcos y el corredor hacia Minatitlán. En contextos de alta dependencia de un solo gran comprador, los atrasos sistemáticos pueden traducirse en postergación de inversiones, deterioro de la calidad de los servicios y pérdida de capacidades técnicas locales.
Según datos de la propia CMIC, hacia finales de 2025 Pemex mantenía a nivel nacional pasivos con empresas afiliadas por unos 3,500 millones de pesos, de los cuales aproximadamente 2,100 millones correspondían a firmas radicadas en Veracruz. Estos montos se incrementaron con el paso de los meses debido a los retrasos constantes en los pagos. En este marco, los abonos registrados en enero son vistos por el sector como un alivio parcial, pero insuficiente mientras no se clarifique si la petrolera podrá ponerse al corriente durante el primer trimestre del año, como esperan los empresarios.





