El Frente Frío 29 trajo rachas de hasta 100 km/h y apagones en Veracruz. CFE reconstruye torres en Coatzacoalcos; vienen más frentes. Lecciones de resiliencia para 2026.
El invierno volvió a poner a prueba la transmisión. Con el Frente Frío 29, Veracruz registró vientos que alcanzaron el umbral de 100 km/h en tramos costeros, mientras que lluvias y nortes alteraron la operación en varias zonas. El episodio ocurre a semanas del colapso de tres torres de alta tensión en el Puente Coatzacoalcos I, cuya reconstrucción la CFE prevé concluir hacia el 26 de enero. La combinación entre frentes sucesivos y una red con secciones costero–salinas expuestas reabrió la conversación sobre resiliencia: ¿qué tanto aguantan nuestras estructuras y qué debe priorizarse en 2026?
Los pronósticos oficiales del SMN/Conagua anticiparon desde mediados de la semana pasada rachas de 80–100 km/h en el Istmo–Golfo de Tehuantepec y alertas por lluvias intensas en Veracruz y estados vecinos. En campo, medios locales documentaron ráfagas que superaron el umbral en enclaves como Laguna Verde, además de oleaje elevado y afectaciones costeras. Más allá del parte meteorológico, el foco está en la infraestructura: torres con corrosión acelerada, cimentaciones con esfuerzos por socavación y vanos que, ante ráfagas canalizadas por ríos o puentes, exceden condiciones de diseño.
CFE informó que los trabajos en las tres estructuras dañadas avanzan y que el servicio fue restablecido con maniobras y reconfiguraciones temporales, mientras se completa la reconstrucción definitiva. La lección, sin embargo, no es sólo reparar: es priorizar refuerzos donde convergen exposición meteorológica y criticidad de carga. Para 2026, especialistas recomiendan: 1) inventario fino de tramos vulnerables en la franja Golfo–Istmo, 2) refuerzos estructurales (cambios de torre, cimentación, conductores de baja flecha), 3) re-enrutamientos puntuales que eviten “canales de viento” y 4) protocolos de alerta temprana con Protección Civil que permitan desenergizar y aislar secciones antes del colapso. En paralelo, promover microrredes, autogeneración y almacenamiento para clientes críticos reduce el costo social de cada evento.
Los apagones han sido acotados y el restablecimiento más rápido que en 2021, gracias a mejor coordinación y reservas de material. Pero el nearshoring llevará más carga a nodos costeros y del Bajío, y los frentes seguirán llegando. La política pública deberá equilibrar nueva capacidad de generación con transmisión más robusta. Un MW eficiente que una empresa autogenere es un MW que no satura la red en el peor momento del clima. Veracruz dejó un recordatorio: el clima manda; la resiliencia decide si tenemos apagón o anécdota.








