La saturación logística y el rezago tecnológico amenazan con frenar inversiones ligadas al nearshoring en México.
La relocalización de cadenas productivas hacia México ha posicionado al país como uno de los principales beneficiarios potenciales del nearshoring. Sin embargo, el modelo muestra sus límites ante la falta de infraestructura, la baja digitalización empresarial y los cuellos de botella logísticos.
De acuerdo con un análisis de BBVA México, la cercanía geográfica con Estados Unidos y los costos competitivos siguen siendo ventajas relevantes, pero estas virtudes se vuelven relativas cuando el entorno no ofrece condiciones para una operación eficiente, flexible y tecnológicamente integrada.
De acuerdo con Alejandro Hernández Bringas, director general de MCM Telecom, la falta de digitalización es otro obstáculo central, pues la inteligencia artificial, el internet de las cosas, el análisis de datos y la ciberseguridad son fundamentales para la productividad, una parte importante del tejido empresarial mexicano aún opera con herramientas limitadas, lo que incrementa su vulnerabilidad frente a choques externos.
De acuerdo con datos de la Secretaría de Economía, entre 2024 y 2025, la inversión extranjera vinculada al nearshoring en México ha alcanzado cifras récord, y se han concretado más de 150 proyectos de relocalización relacionados directamente con el nearshoring.
Sin embargo y dado el auge que está tomando industrias tecnológicas es necesario que se trabaje en mejorar la infraestructura digital, antes de que la economía pierda atractivo.
Infraestructura digital: el punto crítico
México presenta un importante rezago en infraestructura digital, de acuerdo con el Ranking Mundial de Competitividad Digital del International Institute for Management Development (IMD), México ocupa el lugar 54 de 64 economías evaluadas en su capacidad para adoptar y aprovechar tecnologías digitales.
Hernández Bringas indicó que, sin una base digital sólida, México corre el riesgo de quedar atrapado en un modelo de nearshoring de bajo valor, dependiente de ventajas estáticas y vulnerable a la competencia de otros países.
Además, para que México pueda insertarse en esta nueva etapa, será indispensable acelerar el despliegue de redes digitales de última generación, facilitar el tendido de fibra óptica, impulsar el desarrollo de data centers con acceso a energía confiable y fortalecer el ecosistema de ciberseguridad.
Una decisión estratégica
El nearshoring abrió una ventana de oportunidad pata México, sin embargo, más allá de la ubicación geográfica, el factor decisivo será la capacidad de México para ofrecer un entorno productivo moderno, digital y resiliente.
De ello dependerá que el país no sólo reciba inversiones, sino que se convierta en un nodo estratégico dentro de las cadenas globales de valor del futuro.





