Frente Frío 25 derribó tres estructuras de alta tensión en Coatzacoalcos; CFE reconstruye. El caso expone vulnerabilidades de transmisión ante vientos extremos y urge inversión en resiliencia.
El 30–31 de diciembre el Frente Frío 25 golpeó el sur de Veracruz con vientos fuertes que derribaron tres estructuras de alta tensión en las inmediaciones del puente Coatzacoalcos I, dejando cortes de energía y afectaciones viales. Imágenes de CFE y reportes locales confirmaron el colapso y el inicio del desmantelamiento y reconstrucción en los primeros días de enero. Es el primer gran evento 2026 que pone bajo la lupa la resiliencia de la Red Nacional de Transmisión frente a fenómenos meteorológicos extremos.
CFE informó trabajos para restablecer el servicio y liberar la vialidad, mientras medios nacionales documentaron la continuidad de las labores y el avance de la reconstrucción. Autoridades de protección civil anticiparon rachas de 85–110 km/h para costas veracruzanas en eventos posteriores (FF27), contexto que ayuda a entender la exposición de infraestructura aérea en corredores costeros. El caso ilustra un patrón: nortes intensos, suelos saturados y estructuras envejecidas elevan el riesgo de colapsos.
¿Qué nos dice este evento? Primero, que la planificación de transmisión debe integrar modelos climáticos y cargas de viento actualizados, junto con refuerzos (anclajes, torres autosoportadas, recalce de zapatas) en zonas críticas. Segundo, que el mantenimiento preventivo y la gestión de vegetación son determinantes cuando los vientos levantan objetos y comprometen claros. Tercero, que la comunicación y protocolos de restablecimiento (priorización de circuitos, respaldo móvil) marcan la diferencia en horas de interrupción.
Para usuarios industriales y comerciales, el aprendizaje es operativo: contar con UPS dimensionados, arranque en negro para cargas sensibles, seguros contra interrupciones y planes de contingencia con generación distribuida donde sea viable. Para residenciales, kits básicos (iluminación, respaldo de comunicaciones) y familiaridad con los canales oficiales de reporte mejoran la respuesta comunitaria.
El episodio de Veracruz no es aislado: la combinación de crecimiento de demanda (nearshoring) y clima extremo presiona una red que requiere inversión acelerada y soluciones de calidad de potencia (STATCOM, capacitores) en nodos fronterizos y costeros. Mirar 2026 como un año de “pruebas de estrés” para la red es realista… y útil para priorizar obras.








