La falta de capacidad logística se perfila como uno de los principales riesgos para detonar el nearshoring en el país.
El nearshoring ha detonado un mayor dinamismo industrial y comercial en México, pero también ha puesto bajo presión a la infraestructura logística, que enfrenta saturación en corredores clave para el transporte de mercancías.
De acuerdo con diagnósticos de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) y análisis de organismos empresariales, el crecimiento del flujo de carga se ha concentrado en rutas carreteras estratégicas, cruces fronterizos y puertos, muchos de los cuales operan cerca de su límite.
Carreteras y cruces fronterizos congestionados
La SICT ha reconocido en informes sectoriales que la red carretera federal presenta tramos con altos niveles de aforo, particularmente en corredores que conectan los polos industriales del norte y del Bajío con la frontera estadounidense.
A ello se suman los cruces fronterizos, donde el aumento en las exportaciones manufactureras ha elevado los tiempos de espera para el despacho de mercancías, un factor que impacta directamente en la eficiencia de las cadenas de suministro.
El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) ha advertido que los costos logísticos en México se ven presionados por la congestión y el desgaste de la infraestructura, lo que reduce la competitividad frente a otros destinos de inversión.
Puertos y ferrocarriles, con capacidad limitada
En el ámbito marítimo, la Coordinación General de Puertos y Marina Mercante ha señalado que varios puertos estratégicos concentran una parte creciente del comercio exterior, lo que exige ampliaciones y modernización constante para evitar cuellos de botella.
Por su parte, el sistema ferroviario, clave para el traslado de mercancías hacia Estados Unidos, enfrenta restricciones de capacidad en ciertos corredores, además de retos de coordinación con el transporte carretero, según análisis del sector logístico y reportes de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM).
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha señalado que la calidad de la infraestructura de transporte es un factor determinante para aprovechar procesos de relocalización productiva.
En el caso de México, la saturación logística se traduce en mayores tiempos de entrega, costos más altos y menor certidumbre operativa, elementos que influyen en las decisiones de inversión de empresas que evalúan instalarse en el país.
Inversión insuficiente frente a mayor demanda
Diversos análisis del IMCO y del sector privado coinciden en que la inversión en infraestructura logística no ha crecido al mismo ritmo que el comercio exterior y la actividad industrial.
La necesidad de ampliar carreteras, modernizar puertos, fortalecer la red ferroviaria y mejorar la conectividad intermodal, así como de agilizar procesos en aduanas, se ha convertido en un punto central del debate sobre cómo sostener el impulso del nearshoring.
Un reto estructural
La experiencia reciente muestra que el nearshoring no depende únicamente de la cercanía geográfica con Estados Unidos, sino de la capacidad del país para mover mercancías de forma eficiente y predecible.
Sin una estrategia integral de inversión y planeación logística, la saturación de los corredores podría convertirse en un límite estructural para el crecimiento industrial y el aprovechamiento pleno de esta oportunidad.





