Chevron y Quantum negocian la compra de los activos internacionales de Lukoil (≈22 mil mdd), operación con fuerte componente geopolítico y regulatorio, apoyada por Washington y con múltiples postores.
Chevron y el fondo de capital privado Quantum Energy Partners se han aliado para presentar una oferta conjunta por los activos internacionales de Lukoil, valorados en unos 22 mil millones de dólares, según reveló el Financial Times y confirmaron diversas fuentes de mercado. La operación abarcaría prácticamente toda la cartera internacional de la petrolera rusa: refinerías en Europa, más de 2,000 estaciones de servicio en Europa, Asia y Oriente Medio, así como activos upstream en Medio Oriente, África y Asia Central.
La intención de venta surge en el contexto de las fuertes sanciones occidentales contra empresas rusas tras la invasión a Ucrania, que han complicado el acceso de Lukoil a financiamiento, tecnología y mercados. Previamente, la trading Gunvor había hecho una oferta por los mismos activos, también por alrededor de 22 mil millones de dólares, pero se retiró después de que autoridades estadounidenses adelantaran que bloquearían la transacción.
Para Chevron, una eventual adquisición reforzaría su presencia downstream y de comercialización en mercados donde hoy compite con otros grandes integrados como Shell, BP y TotalEnergies. La participación de Quantum indica que el diseño del deal podría estructurarse con un reparto de activos por región o tipo de negocio, maximizando retornos y gestionando riesgos regulatorios y políticos país por país.
El interés de la Casa Blanca en la operación, señalado por el propio FT, refleja la dimensión geopolítica de la transacción: una salida “ordenada” de Lukoil de ciertos mercados permitiría reconfigurar el mapa de suministro de crudo y productos refinados en Europa y la cuenca del Atlántico, reduciendo la huella de compañías rusas en segmentos clave de la cadena de valor.
En paralelo, otros postores habrían manifestado interés, incluyendo fondos como Carlyle e International Holding Company (IHC) de Abu Dabi, lo que anticipa un proceso competitivo complejo, sujeto a revisiones de seguridad nacional, controles de sanciones y aprobación de múltiples reguladores.
La transacción, de concretarse, se inscribiría en la tendencia de grandes petroleras internacionales de “reacomodar” portafolios mediante compras selectivas de activos de alta calidad que salen al mercado forzados por sanciones o por necesidades de desapalancamiento de los vendedores, en un entorno de transición energética y presión por disciplina de capital.





