Vitol y Trafigura negocian con Washington para comercializar crudo venezolano bajo control de EE.UU., reconfigurando flujos globales en un mercado sobreabastecido y con Venezuela aún muy debilitada.
Vitol y Trafigura, dos de las mayores comercializadoras independientes de crudo del mundo, han entablado conversaciones con la Administración Trump para participar en la comercialización del petróleo venezolano, en un contexto en el que Washington busca controlar de forma directa los flujos y los ingresos petroleros del país sudamericano. Según fuentes consultadas, las trading houses podrían complementar el papel de las grandes petroleras estadounidenses en la colocación de crudo venezolano en el mercado internacional.
Vitol comercializa del orden de 7–8 millones de barriles equivalentes diarios de crudo y productos, lo que la convierte en el mayor trader independiente del planeta. Trafigura, por su parte, mueve alrededor de 4 millones de barriles equivalentes diarios y mantiene posiciones relevantes en crudos pesados y mercados emergentes. La entrada de ambas firmas les daría a Estados Unidos un vehículo logístico y financiero probado para manejar cargamentos en condiciones geopolíticas complejas.
Venezuela posee las mayores reservas probadas de crudo del mundo, cercanas a los 300 mil millones de barriles —aproximadamente 17% del total global—, concentradas en su mayoría en la Faja del Orinoco. Sin embargo, décadas de caída en la inversión, mala gestión y sanciones internacionales han llevado su producción desde los 3.5 millones de barriles diarios en los años setenta a alrededor de 1 millón de barriles por día en 2025, apenas 1% de la oferta mundial, de acuerdo con estimaciones de consultoras como Wood Mackenzie y cifras de la propia OPEP.
El objetivo inmediato de Washington es canalizar exportaciones estimadas inicialmente en 2,000 millones de dólares —entre 30 y 50 millones de barriles— hacia refinerías estadounidenses, aprovechando que éstas cuentan con capacidad instalada para procesar crudos pesados similares a los de la Faja y a los de México. Al mismo tiempo, las autoridades estadounidenses han transmitido a las grandes petroleras su expectativa de futuras inversiones en campos venezolanos, mientras las compañías piden “garantías serias” sobre marco jurídico, seguridad y tratamiento de activos previamente nacionalizados.
El posible rol de Vitol y Trafigura llega en un mercado que ya enfrenta señales de sobreoferta para 2026, con incrementos de producción en Estados Unidos, Brasil y Guyana, y una OPEP+ que ha tenido dificultades para mantener disciplina de recortes. La reaparición de volúmenes adicionales de crudo pesado venezolano reconfiguraría flujos en la cuenca atlántica, desplazando barriles de Medio Oriente hacia Asia y aumentando la competencia para productores como Canadá.
Para las traders, el atractivo está en el descuento con el que podría colocarse el crudo venezolano frente a marcadores como el Brent, compensando el riesgo político y reputacional asociado a operar bajo la tutela directa de Washington en un país con importantes pasivos ambientales, contractuales y de infraestructura.





