Una fuga de hidrocarburos en un ducto de Pemex en Centla, Tabasco, dejó dos campesinos muertos, evacuaciones y bloqueos carreteros por presunta falta de atención.
La fuga de hidrocarburos registrada en un oleogasoducto de Petróleos Mexicanos (Pemex) en la ranchería Chicozapote, municipio de Centla, Tabasco, evidenció nuevamente la vulnerabilidad de la infraestructura petrolera en zonas rurales y sus implicaciones sociales y de seguridad. El incidente, descrito por la empresa como una “pérdida de contención del oleogasoducto”, dejó como saldo la muerte de dos pobladores —padre e hijo dedicados al campo— y detonó bloqueos carreteros por parte de la comunidad, inconforme con la atención brindada al evento.
De acuerdo con la información disponible, la fuga habría sido reportada desde la noche del viernes por autoridades locales, pero el accidente mortal ocurrió la mañana del sábado, cuando las dos víctimas fueron encontradas inconscientes en las inmediaciones del derrame. Presuntamente fallecieron por intoxicación tras inhalar gases tóxicos, aunque las causas oficiales aún están sujetas a investigación ministerial. Los fallecidos fueron identificados como Javier “N” y su hijo Armando “N”, quienes realizaban labores vinculadas al cuidado de ganado cuando se toparon con el área afectada.
Pemex indicó que detuvo la operación del ducto y desplegó personal operativo para las labores de reparación, en coordinación con autoridades de los tres órdenes de gobierno. Al sitio acudieron equipos de Protección Civil, Guardia Nacional, Ejército, Policía Municipal y la Fiscalía General del Estado, que inició las investigaciones para determinar las causas de la falla y posibles responsabilidades.
Habitantes y autoridades comunitarias señalaron que la fuga no fue atendida con la rapidez necesaria y atribuyeron el incidente a una presunta falta de mantenimiento en los ductos que cruzan la región y se conectan hacia Campeche. De acuerdo con testimonios locales, episodios similares habrían provocado previamente la muerte de animales y afectaciones al entorno, lo que ha incrementado la desconfianza hacia la operación de los sistemas de transporte de hidrocarburos.
Como reacción inmediata, pobladores bloquearon durante varias horas la carretera Villahermosa–Frontera, a la altura del poblado Santa Cruz, exigiendo respuestas y garantías de seguridad. Protección Civil implementó evacuaciones preventivas en las zonas más cercanas al punto de fuga ante el riesgo de expansión de vapores y posibles afectaciones a la salud. En paralelo, Pemex anunció que se realizaría un análisis de causa raíz del evento, mientras el Ministerio Público integra la carpeta correspondiente para deslinde de responsabilidades penales y administrativas.





