Distribuidores alertan sobre desabasto de gas LP en cinco estados por fallas logísticas de Pemex. La estatal lo niega, pero los precios y filas crecen.
Cinco entidades del centro del país —Veracruz, Puebla, Tlaxcala, Estado de México y Ciudad de México— enfrentan desde hace días retrasos significativos en la distribución de gas LP, debido a fallas logísticas de Petróleos Mexicanos (Pemex), el principal proveedor del energético.
Aunque Pemex niega rotundamente cualquier tipo de racionamiento, usuarios y distribuidores reportan demoras, filas y escasez en puntos de venta. El problema, aseguran fuentes de la industria, no es la falta de producto, sino cambios imprevistos en rutas de abasto, decisiones operativas que han alterado la logística y colapsado los tiempos de entrega.
“No es que no haya gas, es un problema de traslado y entrega. Pemex cambió las rutas sin previo aviso, y eso está afectando a los distribuidores y usuarios finales”, explicó Rocío Robles, presidenta de Amexgas.
La situación ha derivado en compras de pánico, largas filas de espera en las plantas de carga y distribución irregular en zonas residenciales. Además, algunos distribuidores del Gremio Gasero Nacional señalan que sus comisionistas esperan horas sin poder cargar unidades, ante fallas en la logística de Pemex y saturación en las terminales.
Por su parte, Pemex emitió un comunicado afirmando que:
- No hay desabasto ni racionamiento.
- Los inventarios son suficientes.
- Las operaciones de transporte y almacenamiento funcionan con normalidad.
Sin embargo, atribuyó los retrasos a factores externos, como bloqueos carreteros recientes, restando peso a los señalamientos logísticos de los distribuidores.
En tanto, los consumidores ya sienten el impacto en el bolsillo. El Inegi reportó que en octubre, el gas doméstico registró una alza anual de 4.3%, por encima de la inflación general. Los precios actuales rondan los 20 pesos por kilogramo en estados como Puebla y Veracruz, generando presión en la economía familiar.
Distribuidores urgen a Pemex a restablecer canales de comunicación y resolver con urgencia los problemas de distribución, para evitar una escalada mayor en los precios y una crisis de suministro que afecte tanto a hogares como a comercios.





