La producción industrial mexicana retrocedió 3.0 % anual en septiembre, acumulando siete meses de caída. La manufactura enfrenta su peor racha desde la pandemia.
Un nuevo dato negativo para la industria manufacturera mexicana prende las alarmas en el sector: según el más reciente Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE) del INEGI, la actividad industrial se contrajo 3.0 % anual durante septiembre de 2025, lo que lleva al país a acumular al menos siete meses consecutivos de caída en su producción industrial.
Esta cifra —la mayor caída desde octubre de 2024— revela que la manufactura, pieza clave del crecimiento económico, está inmersa en un ciclo de debilidad que podría derivar en efectos estructurales si no se detiene pronto. El desempeño general del sector industrial no se limita a la manufactura pura: la contracción se extiende a minería, construcción y generación de energía, pero la manufactura carga con la mayor parte del impacto.
Factores que están detrás de la caída
Varias causas convergen para explicar este retroceso:
- Reajuste en la cadena exportadora: Mientras México se posiciona como hub del llamado nearshoring, muchas industrias importadoras y exportadoras enfrentan retrasos, cambios de plataforma y presión por contenido regional. Estos cambios implican inversiones adicionales y tiempos de adaptación que retraen producción.
- Incertidumbre regulatoria y comercial: La revisión del TMEC, así como amenazas de aranceles desde Estados Unidos, han generado que empresas esperen para invertir o expandir líneas productivas. Banco Base advierte que “la consolidación fiscal y el comportamiento a la baja de algunas industrias manufactureras” agravan la situación.
- Transición industrial incompleta: Sectores tradicionales como textil, vestido y madera registraron caídas de 8–10 % en producción, mientras que ramas más tecnológicas resisten.
- Presión de costos e insumos: Aumento de precios de materias primas, logística internacional más complicada, problemas de energía y transporte frenan las líneas de producción y aumentan la incertidumbre para nuevas inversiones.
El impacto sectorial
La contracción tiene consecuencias tangibles:
- Producción y empleo: En julio (último dato desagregado) se registró caída del volumen físico de producción de 2.7 % mensual y 1.1 % anual. El personal ocupado total también se redujo 2.3 % anual en ese mes.
- Proveedores y plantas nuevas: La debilidad productiva desalienta expansiones y hace que proveedores de segundo nivel reconsideren proyectos o los diferan.
- Confianza industrial: La lectura del Índice de Pedidos Manufactureros (IPM) se mantuvo por debajo del umbral de 50 puntos en octubre, lo que sugiere que la expectativa de producción se reduce.
¿Podría ser algo temporal?
Si bien siempre pueden presentarse rebotes coyunturales, el hecho de que el sector acumule siete meses de desempeño negativo sugiere que podría tratarse de una fase más profunda. Los analistas de BBVA Research apuntan que la caída del sector automotriz y químico son parte de este problema sistémico.
Claves para revertir la tendencia
Para que la manufactura mexicana recupere terreno, se requieren acciones en varios frentes:
- Impulso a cadenas de valor de alto valor agregado: Incentivar la producción de bienes con mayor tecnología, menos susceptibles a la competencia de bajos costos.
- Rescate de competitividad y costos: Atención en energía, logística, transporte, y costos laborales para que México siga siendo atractivo.
- Mayor certeza regulatoria y comercial: Una señal fuerte desde el gobierno sobre el marco de inversión, comercio exterior y seguridad jurídica puede mejorar la confianza de los empresarios.
- Infraestructura de soporte: Parques industriales, conectividad, energía confiable, políticas de capacitación técnica, etc. son condiciones mínimas para que la manufactura crezca con solidez.
La caída de 3.0 % anual en la industria manufacturera mexicana no es simplemente un bache temporal: es una señal para que gobiernos, empresas y sindicatos actúen con urgencia. Si México desea consolidar su papel como plataforma manufacturera para América del Norte, debe detener el retroceso y recomponer sus ventajas competitivas. El reloj ya corre y el margen de maniobra es cada vez menor.





