El nuevo PLADESE advierte un escenario de gas en US$8/MMBtu en 2026. Con 70% de importaciones desde EE.UU., México enfrenta presión de costos y volatilidad Waha.
La fotografía para 2026 no es cómoda: la Secretaría de Energía (SENER) prevé en su planeación que el precio del gas natural podría escalar en el escenario adverso hasta US$8 por MMBtu el próximo año. El gas es el insumo que alimenta la mayor parte de la generación eléctrica del país; por tanto, cualquier salto en su cotización presiona los costos del sistema y, con ello, los recibos. La advertencia figura en análisis recientes del Plan de Desarrollo del Sector Eléctrico (PLADESE 2025–2039) y ha sido recogida por medios económicos nacionales.
El telón de fondo es conocido pero hoy más frágil: México importa alrededor del 70% del gas que consume, principalmente de Estados Unidos. En 2025 las importaciones marcaron récord, con flujos transfronterizos por encima de 6.2–6.7 Bcf/d en varios momentos del año, según EIA y reportes de mercado. Esa interdependencia hace que episodios de mantenimientos o congestión en ductos estadounidenses (o mexicanos) se traduzcan en volatilidad local.
El hub Waha (Permian, Texas), referencia para buena parte del gas que llega a México, es un símbolo de esa montaña rusa. En noviembre volvieron los spreads negativos y menores flujos por mantenimientos, reflejando una oferta que a ratos no encuentra salida suficiente del Permian. Para generadores, industriales y comercializadores, el mensaje es doble: precio volátil y riesgo operativo en nominaciones.
¿Qué implica esto para la estructura de costos del sistema eléctrico? Primero, que el costo variable de los ciclos combinados (CFE y privados) tiende a subir si trepa el gas. Segundo, que la cobertura financiera gana protagonismo: al 2T25, CFE reportó coberturas sobre una parte relevante de su consumo (medición diaria anual), una red de seguridad que amortigua picos pero no elimina los sobresaltos si el rally se extiende. Tercero, que la planeación a 2026 debe sincronizar nueva capacidad limpia y obras de transmisión para reducir la exposición al gas.
El PLADESE 2025–2039, publicado oficialmente el 17 de octubre de 2025, incorpora un plan de adición de renovables y sistemas de almacenamiento de energía (SAE), además de un capítulo de sensibilidades de combustibles. Es un cambio de enfoque: la planeación es ahora vinculante, con metas y obras definidas para generación y redes, y una ruta explícita para SAE hacia 2030. En la práctica, SENER asume que la electricidad barata y estable exige más líneas, más transformación y portafolios menos dependientes del gas.
Para usuarios intensivos (acero, vidrio, papel, químicos, data centers) el 2026 puede ser un año de procura inteligente: contratos con indexación cuidadosa, coberturas y, en lo posible, una canasta que combine suministro convencional con PPAs de energía limpia y capacidad de respaldo (baterías o autogeneración). Para comercializadores, la oportunidad está en productos de flexibilidad (perfilado, blocks horarios) y en empaquetar servicios de gestión de riesgo Waha.
Qué vigilar desde hoy
- Evolución de Waha vs. Henry Hub y calendarios de mantenimientos en ductos críticos.
- Comunicados de SENER y CFE sobre adiciones de capacidad y transmisión vinculadas al PLADESE.
- Señales de coberturas y costos combustibles en reportes trimestrales de CFE.
Con gas en US$8 como posibilidad, 2026 será el año de desdolarizar el riesgo donde se pueda (renovables + baterías) y cubrir el resto con contratos y hedging profesional.





