El IMEF advierte que el rescate a Pemex supera los 3.3 billones de pesos, sin resultados claros y con riesgos para la calificación crediticia de México.
El rescate financiero a Petróleos Mexicanos (Pemex) se ha convertido en el más costoso registrado, según advirtió el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF). En conferencia de prensa, Gabriela Gutiérrez, presidenta nacional del IMEF, destacó que entre 2013 y 2024, el Gobierno Federal ha otorgado apoyos fiscales y financieros a Pemex por un total de 2.9 billones de pesos, de acuerdo con cálculos del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).
A esta cifra se suman las recientes emisiones de bonos por 25 mil millones de dólares para el refinanciamiento de la deuda de la petrolera, lo que eleva el monto total del rescate a más de 3.3 billones de pesos. Este volumen de apoyo financiero, sin precedentes, está orientado a lograr que Pemex sea autosuficiente a partir de 2027, objetivo que, de acuerdo con el IMEF, parece inalcanzable dada la falta de resultados efectivos en el área de refinación.
Gutiérrez indicó que, aunque el Plan Estratégico de Pemex contempla alcanzar una producción de 1.8 millones de barriles diarios de crudo, la cifra actual es de apenas 1.4 millones. Además, las reservas actuales representan apenas la mitad de lo que se tenía en 2012, lo que refleja una evidente falta de inversión en actividades de exploración y extracción.
La presidenta del IMEF subrayó que dicha falta de inversión ha sido uno de los factores principales por los que Pemex ha enfrentado pérdidas constantes en su actividad de refinación durante más de tres décadas. Esta situación ha debilitado la capacidad operativa de la empresa y ha comprometido su principal fuente de flujo de efectivo: la extracción de petróleo.
Finalmente, Gutiérrez advirtió que los apoyos a Pemex, en conjunto con los destinados a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), representan un riesgo para la calificación crediticia soberana de México. La presión fiscal que implican estos rescates podría tener efectos adversos sobre la percepción financiera internacional del país, especialmente en un contexto donde no se ven resultados tangibles que respalden la viabilidad operativa y financiera de Pemex a largo plazo.








