Pemex ha ejercido el 68% de su presupuesto 2025. La falta de recursos amenaza su operación, producción y metas de perforación para el segundo semestre.
En lo que va de 2025, Petróleos Mexicanos (Pemex) ha ejercido 144,900 millones de pesos, equivalentes al 68.4% de su presupuesto anual de inversión, que asciende a 211,800 millones de pesos. Con apenas un 31.6% restante para el segundo semestre, la empresa enfrenta un panorama financiero restrictivo que podría afectar seriamente su capacidad operativa, de inversión y de producción.
El área más crítica, Exploración y Extracción, ya gastó el 75.3% de su asignación de 180,500 millones de pesos. Esta división representa el 64.2% del presupuesto total de Pemex, por lo que su agotamiento anticipado genera dudas sobre la operatividad del último trimestre del año. El analista energético Ramsés Pech advirtió que si no hay flujo de efectivo adicional, la empresa enfrentará serias limitaciones de septiembre a diciembre.
Por otra parte, el gasto en otras áreas ha sido mucho más moderado. Por ejemplo, Procesos Industriales ejerció solo el 25.8% de su presupuesto; Transformación Energética, el 30.3%; y Logística y Salvaguardia Estratégica, un bajo 14.3%. El área Corporativa, sin embargo, ya agotó el 100% de sus recursos.
En cuanto al Capex, Pemex ha ejercido 89,400 millones de pesos de los 125,900 millones aprobados, lo que representa el 71% del capital autorizado. El mayor porcentaje de inversión se concentra en Exploración y Extracción, que ya utilizó el 85.1% de su Capex, lo cual está muy por encima del avance físico de los proyectos: solo 32 de más de 100 pozos proyectados para el primer semestre han sido concluidos, y solo el 10% de los 225 pozos planeados para el año ha mostrado avances.
El retroceso en la producción nacional es evidente. Según Pech, de más de 8,000 pozos activos en 2018, solo quedan 5,703 en operación al cierre del segundo trimestre de 2025. Esta caída no responde únicamente a la declinación natural, sino a limitaciones presupuestarias.
Expertos señalan que el problema es estructural, pues el gobierno mantiene una visión centrada en la soberanía energética, cuando el modelo actual de refinación y autosuficiencia ha demostrado ser ineficiente y costoso para la empresa y el país.








