México busca desarrollar una industria nacional de SAF para reducir emisiones aéreas y atraer inversiones.
México busca dar un paso hacia una nueva industria energética: producir combustibles verdes para aviones, reducir las emisiones del transporte aéreo y generar oportunidades de inversión y desarrollo tecnológico. La apuesta reúne a autoridades energéticas, empresas, aerolíneas y organismos internacionales en el ASA SAF MX Summit 2026.
Este encuentro organizado por Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA), tiene como objetivo definir las condiciones necesarias para impulsar un mercado nacional de combustibles sostenibles de aviación, conocidos como SAF por sus siglas en inglés.
El reto no se limita a fabricar un combustible alternativo: México necesita desarrollar una cadena de suministro que incluya materias primas, tecnologías de transformación, infraestructura, financiamiento y compradores.
Pemex ve una oportunidad en los biocombustibles
Sergio Benito Osorio Romero, director de Transformación Energética de la Pemex, explicó que las modificaciones a la legislación de la petrolera abren la posibilidad de establecer asociaciones con terceros para desarrollar y producir biocombustibles.
Esta opción permitiría que la empresa pública participe en una nueva actividad vinculada con la transición energética, aunque no significa que ya exista una asociación o una planta de SAF anunciada.
La eventual participación de Pemex podría conectar su experiencia energética con nuevas tecnologías de producción y con las necesidades de suministro del sector aeronáutico.
Desde la Secretaría de Economía, Diana Aurora León Cuadra, titular del Sector de Energía, destacó que el desarrollo de esta industria ofrece oportunidades para impulsar la innovación y atraer inversiones.
Una nueva cadena productiva para México
Jorge Marcial Islas Samperio, subsecretario de Planeación y Transición Energética de la Secretaría de Energía (Sener), planteó que el SAF debe entenderse como una oportunidad industrial y no únicamente como la sustitución de un combustible.
De acuerdo con el funcionario, el desarrollo de esta alternativa requiere conectar a los sectores energético, aeronáutico, agroindustrial, científico, tecnológico y financiero.
El subsecretario señaló que México cuenta con un nuevo marco jurídico en materia de biocombustibles y trabaja con la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) en un estudio de factibilidad.
La colaboración busca identificar las condiciones para desarrollar una industria que pueda producir combustibles sostenibles y abastecer a las aerolíneas.
Por su parte, Carlos Manuel Merino Campos, director general de ASA, destacó la experiencia de la institución en almacenamiento, distribución y suministro de combustibles aeronáuticos como una de las capacidades disponibles para impulsar el proyecto.
ASA ya participa en los trabajos de una hoja de ruta nacional para el desarrollo de SAF, que considera materias primas, certificación, infraestructura, tecnología y financiamiento.
La aviación tiene la mirada puesta en 2030 y 2050
El desarrollo de combustibles sostenibles también responde a las metas internacionales de reducción de emisiones.
Emilio Avendaño García, director general de la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC), destacó la importancia del SAF para que las aerolíneas mexicanas avancen en sus compromisos ambientales y en el esquema internacional CORSIA.
Durante el encuentro se hizo referencia a la aspiración de reducir emisiones mediante combustibles más limpios hacia 2030 y alcanzar cero emisiones netas en la aviación internacional para 2050.
Sin embargo, cumplir estas metas requiere resolver desafíos como la disponibilidad de materias primas, los costos de producción, la certificación y el abastecimiento a escala comercial.
Tania Carro Toledo, subsecretaria de Comunicaciones y Transportes, insistió en que la sostenibilidad debe evaluarse a lo largo de toda la cadena productiva.
Su planteamiento apunta a que el combustible cumpla criterios ambientales desde el origen de sus materias primas hasta su utilización en los aviones.
¿Cuándo habrá combustible sostenible hecho en México?
Aunque el foro representa un avance en la coordinación del sector, todavía no se anuncia una fecha definitiva para iniciar la producción comercial de SAF en México.
Tampoco se presenta una cifra de inversión comprometida ni una capacidad de producción confirmada para una nueva planta.
El encuentro reúne a especialistas de 14 nacionalidades, con participación de la OACI y empresas como Neste, Aeroméxico, Actfuel y World Fuel.
El siguiente desafío será transformar los acuerdos técnicos y regulatorios en proyectos financiables, instalaciones productivas y contratos de suministro.
Para México, la oportunidad consiste en construir una industria que no solo permita reducir emisiones en la aviación, sino que también impulse nuevas inversiones y capacidades tecnológicas nacionales.











