Empresas de EU advierten que limitar el diésel elevaría costos y afectaría el abasto a México, principal destino del combustible.
Organizaciones empresariales, energéticas y manufactureras de Estados Unidos cerraron filas para pedir al presidente Donald Trump que descarte una prohibición o limitación a las exportaciones de diésel, ante el temor de que la medida termine reduciendo la producción y elevando los precios de otros combustibles.
Más de 30 asociaciones nacionales y estatales enviaron el 23 de septiembre una carta a Trump en la que sostuvieron que restringir las exportaciones provocaría una menor producción, reduciría la oferta y elevaría los costos para familias, agricultores y transportistas estadounidenses.
Entre los firmantes aparecen la American Fuel & Petrochemical Manufacturers (AFPM), el American Petroleum Institute (API), la U.S. Chamber of Commerce, Business Roundtable y la National Association of Manufacturers.
La petición ocurre después de que Trump respaldó la posibilidad de restringir las exportaciones como una alternativa frente al encarecimiento del diésel. El debate cobra especial importancia a pocas semanas de las elecciones intermedias de noviembre de 2026, mientras agricultores y transportistas enfrentan elevados costos de combustible.
Secretario de Energía también rechaza la prohibición
La posición de la industria coincide con la expresada por Chris Wright, secretario de Energía de Estados Unidos, quien el miércoles 23 de septiembre sostuvo que una prohibición no resolvería el problema.
Wright explicó que impedir las exportaciones podría obligar a las refinerías estadounidenses a reducir su actividad cuando se agote su capacidad para almacenar el combustible que ya no pueda colocarse en mercados internacionales. Esto, dijo, ejercería presión al alza sobre los precios de la gasolina y el combustible de aviación.
El mercado atraviesa un periodo especialmente complicado. Los conflictos en Irán y Ucrania han contribuido a alterar cadenas de suministro y operaciones de refinación, mientras los inventarios estadounidenses se mantienen en niveles históricamente bajos. Analistas citados por Reuters prevén que la escasez mundial de diésel pueda extenderse hasta 2027.
México, principal mercado del diésel estadounidense
Una restricción tendría consecuencias fuera de Estados Unidos y México ocupa una posición central.
Datos de la EIA muestran que en 2025 Estados Unidos exportó alrededor de 220,000 barriles diarios de destilados a México, equivalentes al 17% de sus exportaciones de ese producto y el mayor volumen enviado a un solo país. Chile fue el segundo destino; también destacaron Brasil, Países Bajos y Reino Unido.
Los datos más recientes disponibles muestran incluso un repunte de los envíos hacia México durante 2026. Las exportaciones estadounidenses de destilados al país pasaron de 186,000 barriles diarios en enero a 288,000 en junio.
A escala general, Estados Unidos exportó 1.33 millones de barriles diarios de destilados durante la semana terminada el 18 de septiembre de 2026, según la EIA.
¿Qué podría pasar si Trump limita las exportaciones?
La industria estadounidense sostiene que el país produce más diésel del que consume y que esa capacidad permite cubrir el mercado interno y abastecer a socios comerciales de América Latina y Europa.
Sus representantes argumentan que una prohibición podría tener el efecto contrario al buscado: si las refinerías no encuentran compradores para parte de su producción, tendrían incentivos para reducir operaciones, afectando simultáneamente la disponibilidad de diésel, gasolina y combustible para aviones.










