La modificación ampliaría la obligación a las 32 entidades federativas, pasando de un esquema concentrado en zonas metropolitanas a uno prácticamente nacional.
El sector gasolinero mexicano podría enfrentar uno de los cambios regulatorios más significativos de los últimos años. El gremio analiza la actualización de la Norma Oficial Mexicana sobre Sistemas de Recuperación de Vapores que representa un reto económico para cerca de 6 mil estaciones de servicio ante nuevas obligaciones ambientales.
Estas nuevas obligaciones pretenden apoyar en el marco de las políticas para reducir emisiones en el sector gasolinero, por lo que su vigencia se ampliaría a prácticamente todo el país y requeriría inversiones estimadas entre 5 mil y 8 mil millones de pesos en nuevos equipos.
¿Cuántas gasolineras en México regulan sus emisiones?
De acuerdo con un análisis de PETROIntelligence, actualmente alrededor de 3 mil estaciones de servicio cumplen con esta regulación. Con los cambios previstos, la cifra podría ascender a 9 mil estaciones, lo que implicaría que cerca de 6 mil gasolineras adicionales tendrían que instalar sistemas para evitar que los vapores generados durante el manejo y despacho de gasolina se liberen a la atmósfera.
En términos simples, cada vez que una estación recibe gasolina o un automóvil carga combustible se producen vapores que pueden escapar al ambiente. Por ello, los Sistemas de Recuperación de Vapores permiten capturarlos y reducir estas emisiones.
Al respecto, Alejandro Montufar Helu, CEO de PETROIntelligence, señaló que el desafío no radica únicamente en ampliar la regulación, sino en garantizar que su implementación sea ambientalmente efectiva y económicamente viable para las estaciones de servicio.
“Estamos hablando de una transformación que podría involucrar a casi seis mil estaciones adicionales y requerir inversiones multimillonarias. Por eso, la discusión debería ir más allá del cumplimiento: se necesita asegurar que los recursos invertidos realmente se traduzcan en una reducción de emisiones al ambiente y, cuando sea posible, también en beneficios económicos para las estaciones”, afirmó Montufar Helu.

Reducir emisiones requiere inversión en el sector gasolinero
PETROIntelligence subrayó la importancia de analizar los tiempos de implementación y las características de los equipos que deberán utilizarse. No todas las tecnologías funcionan de la misma manera, pues algunas eliminan los vapores quemándolos, mientras que otras permiten transformarlos nuevamente en producto aprovechable, lo que puede representar un beneficio económico para las estaciones que adopten estas soluciones.
Según el análisis, en este último caso la inversión podría recuperarse en un periodo de tres a cinco años, dependiendo de las condiciones y operación de cada estación.
“El objetivo debe ser encontrar un equilibrio. México puede avanzar hacia una reducción efectiva de emisiones, pero la regulación debe procurar que las inversiones realizadas por los empresarios tengan resultados ambientales comprobables y sean sostenibles desde el punto de vista económico. De lo contrario, corremos el riesgo de convertir una medida ambiental en una obligación que no cumpla con los objetivos medioambientales”, agregó Montufar Helu.
La posible modificación ampliaría progresivamente la aplicación de estas medidas a las 32 entidades federativas, transformando una obligación actualmente concentrada en zonas metropolitanas y corredores industriales en un esquema de alcance nacional.
Para PETROIntelligence, el reto será que la transición logre los beneficios ambientales previstos sin perder de vista la realidad económica de las estaciones de servicio, asegurando que el cumplimiento se traduzca en una recuperación efectiva de vapores y una reducción real de emisiones, y no únicamente en una nueva obligación administrativa para el sector.










