Trump y Jensen Huang defienden las inversiones en IA mientras inversionistas vigilan riesgos de una desaceleración tecnológica.
La carrera por dominar la inteligencia artificial (IA) ha movilizado cientos de miles de millones de dólares hacia chips, servidores y centros de datos, pero el vertiginoso crecimiento comienza a enfrentar una pregunta que gana terreno entre inversionistas: ¿durante cuánto tiempo puede mantenerse semejante ritmo de gasto?
Las grandes empresas tecnológicas continúan destinando cantidades históricas a la infraestructura necesaria para desarrollar y operar modelos de IA. El gasto de capital tecnológico podría alcanzar unos 795,000 millones de dólares durante 2026 y alrededor de 1.08 billones de dólares en 2027, según estimaciones recopiladas por Reuters.
La expectativa de que las inversiones sigan creciendo ha impulsado a fabricantes de semiconductores y proveedores de infraestructura. Pero una eventual reducción del gasto podría golpear especialmente a las compañías que dependen de la expansión acelerada de la capacidad de cómputo.
Nvidia está en el centro del boom
Una de las compañías más expuestas —y beneficiadas— por esta carrera es Nvidia, cuyos procesadores se han convertido en una pieza fundamental de los centros de datos utilizados para entrenar y ejecutar sistemas de inteligencia artificial.
La propia compañía reconoce algunos de los desafíos que acompañan esta expansión.
En su reporte trimestral ante la SEC, Nvidia informó que elevó sus compromisos de suministro y capacidad de 119,000 millones a 279,000 millones de dólares al 26 de julio de 2026 para responder a la demanda futura.
Sin embargo, también advirtió que la disponibilidad de terrenos, electricidad, instalaciones y capital es crucial para construir los centros de datos donde será instalada su infraestructura.
La empresa reconoce que las restricciones de financiamiento o infraestructura podrían retrasar proyectos de clientes y socios o reducir la velocidad con la que se adopta la computación acelerada y la IA.
Trump y Jensen Huang rechazan frenar la carrera
En medio de estas preocupaciones, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el CEO de Nvidia, Jensen Huang, coincidieron esta semana en defender la continuidad del desarrollo de la inteligencia artificial.
Durante una participación de Huang en el All-In Summit de Los Ángeles, Trump llamó al directivo y la conversación fue transmitida al público.
El mandatario defendió los centros de datos como una fuente de crecimiento económico y sostuvo que Estados Unidos debe mantener el liderazgo tecnológico frente a sus competidores internacionales.
Huang coincidió en que el país debe continuar avanzando en la carrera de la IA y ha defendido públicamente la construcción de mayor infraestructura tecnológica.
La postura contrasta con las advertencias de otros actores de la industria que han pedido reducir la velocidad del desarrollo de sistemas avanzados mientras se fortalecen las medidas de seguridad.
Centros de datos: la infraestructura detrás de la carrera
El debate no gira únicamente alrededor de los algoritmos. Construir la infraestructura física que necesita la IA se está convirtiendo en uno de los grandes desafíos financieros y energéticos de la década.
Reuters reportó que las emisiones de deuda vinculadas con infraestructura de IA alcanzaron cerca de 500,000 millones de dólares durante 2026 hasta principios de agosto.
Al mismo tiempo, algunos proyectos enfrentan obstáculos relacionados con cadenas de suministro, acceso a electricidad, permisos y oposición local, factores que han llevado a algunos acreedores a exigir condiciones más estrictas para proporcionar financiamiento.
La disponibilidad energética es particularmente relevante porque los nuevos centros de datos necesitan enormes cantidades de electricidad para operar servidores y sistemas de enfriamiento.
¿Puede desacelerarse el gasto en inteligencia artificial?
Por ahora, las grandes tecnológicas continúan compitiendo por aumentar su capacidad de cómputo y desarrollar modelos más avanzados. Esa competencia funciona como un incentivo para mantener elevados niveles de inversión.
Pero el mercado comienza a observar con mayor atención si los ingresos generados por la IA serán suficientes para justificar los desembolsos realizados en infraestructura.
El Banco de Pagos Internacionales (BIS) estima que las cinco mayores compañías tecnológicas del mundo invertirán más de un billón de dólares en inteligencia artificial entre 2025 y 2026, mientras que la inversión global podría alcanzar los 4 billones hacia 2030.
El organismo también ha advertido sobre posibles riesgos financieros si las ganancias esperadas no terminan materializándose.











