La estrategia de soberanía energética de Sheinbaum enfrenta retos como la dependencia del gas natural, las importaciones y la falta de infraestructura, mientras la inversión privada será clave para garantizar el abasto y sostener el crecimiento industrial.
El sector energético mexicano ha enfrentado grandes cambios regulatorios y estructurales enfocados a lograr una soberanía energética. Durante el Segundo Informe de Gobierno, Claudia Sheinbaum afirmó que México está recuperando esa soberanía mediante la consolidación de Pemex y CFE como empresas públicas del Estado.
En ese sentido, Víctor Hugo Juárez Cuevas, CEO de Edge Innovation, dice que la soberanía energética no implica dejar de importar, sino reducir al mínimo la dependencia del exterior y garantizar el abasto nacional. Por ello, dice que uno de los factores clave para lograr este suministro por parte de las empresas mexicanas es necesario contar con suficiente generación e infraestructura para atender una demanda que crece alrededor de 3% anual y evitar apagones.
Ante el escenario donde la soberanía energética es parte de la estratégia del gobierno surgen variables que cuestionan la eficiencia de esta medida.
¿Soberanía, competitividad e inversión privada están equilibradas?
Ante ello, Víctor Hugo advierte que no hay un verdadero equilibrio entre la soberanía energética, inversión privada y competitividad debido a que corresponden a visiones económicas e ideológicas distintas. El esquema actual de generación de electricidad consiste en 54% estatal y 46% privado.
Una de las estratégias para intentar lograr este equilibrio fueron los contratos mixtos, los cuales pretendían atraer inversión y tecnología del sector privado sin que el Estado pierda la rectoría ni la propiedad de los recursos estratégicos: “Los contratos mixtos se declararon desiertos, es decir que no alcanzaron específicamente a cubrirse los requisitos” , advierte.
Aunado a lo anterior, el especialista dice que otra variable a considerar en la estratégia del Gobierno Federal son las revisiones del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), las cuales “no ofrecen reglas claras y no ofrecen seguridad en materia de la política que se está llevando a preferenciar las empresas estatales”, dice.
Factores geopolíticos sostienen mejora en finanzas de Pemex
La mejora financiera de Pemex reportada por la mandataria está relacionada, en buena medida, con factores externos como la guerra entre Irán y Estados Unidos y con el incremento del precio del petróleo. Estos factores benefician temporalmente a Pemex, pero no constituye una solución estructural.
“Esto no es sostenible a largo plazo. Esto podría ser a mediano (…) México necesita diversificar su matriz energética con ciclos combinados, renovables, nuclear, gasoductos y mayor infraestructura con el fin de lograr estratégias a largo plazo”
Señala que para construir estas metas se va a requerir de la participación del sector privado, ya que será necesario desarrollar almacenamiento, gasoductos e infraestructura energética.
Asimismo, otro factor clave en el éxito del suministro energético será el gas natural: “Aumentar la capacidad de generación eléctrica no es suficiente si México no garantiza el suministro del gas natural necesario para operar las plantas”.
México enfrenta una fuerte dependencia del gas natural y de las importaciones de electricidad y petrolíferos, mientras persisten cuellos de botella que pueden limitar la generación y provocar más apagones. Resolver estos retos será vital en las estratégias del gobierno para garantizar el abasto energético, impulsar nuevas inversiones y sostener el crecimiento industrial.
“Un país que no puede abastecer su propia energía no puede tener un gran desarrollo económico en los próximos años.”











